La homeopatía en el tratamiento de las tromboflebitis
Hemos hablado ya en el blog acerca de la utilidad de los medicamentos homeopáticos en el tratamiento de las varices y de las úlceras varicosas, una de las complicaciones más frecuentes de estas. Y ahora le toca el turno a otra de las, también frecuentes, complicaciones de las varices: las tromboflebitis.
¿Qué es una tromboflebitis?
La tromboflebitis es un proceso inflamatorio que aparece en una vena y que se suele asociar a la presencia de un coágulo o trombo sanguíneo.
La tromboflebitis puede ser superficial o profunda, según la vena afectada esté bajo la piel o en el interior de las estructuras musculares. En el caso de la tromboflebitis venosa profunda existe el riesgo de desprendimiento y migración de parte del coágulo, pudiendo derivar en serios problemas de salud. La región en donde aparece con mayor frecuencia son las extremidades inferiores, pero también podemos encontrarnos estas tromboflebitis en cualquier vena del organismo, incluso en las venas hemorroidales, lo que se conoce comúnmente como hemorroides trombosadas.
Síntomas
En el caso de las tromboflebitis superficiales, los síntomas principales suelen ser el enrojecimiento, la hinchazón y el dolor de la zona venosa afectada. Este dolor puede sentirse a la palpación y también durante la marcha. La presencia de un coágulo sanguíneo puede hacer que se note un bulto o cordón duro, según el tamaño del trombo, al tocar la zona. Cuando lo que se afecta es una vena profunda, es posible que toda o gran parte de la pierna se muestre hinchada y dolorosa. Y, como ya comentábamos, puede darse la circunstancia en la que un coágulo viaje hasta los pulmones produciendo una embolia pulmonar. La sensación de falta de aire, dolor en el pecho o tos acompañada o no de sangre, deben hacernos sospechar de esta complicación que puede llegar a comprometer la vida de la persona que lo sufre.
Causas y factores predisponentes
La mayoría de las tromboflebitis se producen en el contexto de unas piernas varicosas o en personas que sufren de hemorroides.
Además de estas circunstancias de base, otras situaciones que predisponen a sufrir una tromboflebitis serían:
- El sedentarismo.
- Inmovilidad prolongada (viajes largos sentado, encamamiento, etc).
- La obesidad.
- Traumatismos venosos. Presencia de catéteres endovenosos. Marcapasos.
- Cirugías y posoperatorio.
- Consumo de algunos medicamentos como los anticonceptivos, entre otros.
- Embarazo y posparto.
- Tabaquismo.
Enfermedades metabólicas. Cáncer.
Diagnóstico y tratamiento convencional
El diagnóstico de las tromboflebitis superficiales suele ser sencillo pues, además de las molestias que la persona refiere, la presencia de la vena inflamada y trombosada suele ser evidente a la palpación.
Valorar si la trombosis afecta a una vena profunda puede requerir alguna prueba complementaria, como puede ser una analítica de sangre o el uso de la ecografía.
En el caso de las tromboflebitis superficiales pautas sencillas como el uso de antiinflamatorios, medias de compresión, calor local y mantener las pierna elevadas, siempre que se pueda, suele ser suficiente para que proceso se resuelva. En casos más severos o de tratarse de una tromboflebitis profunda, puede ser necesario el uso de anticoagulantes e, incluso, la cirugía.
Tratamiento homeopático
Clásicamente, contamos con un buen número de medicamentos homeopáticos indicados en el tratamiento de estos procesos. El médico experto en homeopatía deberá escoger cuál o cuáles de ellos serán los adecuados en cada paciente según las características particulares de cada caso y como combinarlos con el resto de las pautas de tratamiento convencional, si fuera necesario.
Algunos de estos medicamentos de uso más frecuente, en mi experiencia, podrían ser:
- APIS MELLIFICA. Este medicamento está indicado siempre que la persona refiera una sensación de ardor y dolor punzante, como de agujas, que mejora con aplicaciones frías. La indicación se refuerza si aparece un edema importante en la zona afectada.
- ARNICA. La vena aparece tensa y dolorosa al tacto. El dolor se agrava con la actividad física, como caminando.
- FLUORICUM ACIDUM. Este suele ser más un medicamento homeopático utilizado en varices no trombosadas, pero puede estar indicado cuando la persona refiere picor intenso en la vena inflamada.
- AESCULUS HIPPOCASTANUM y HAMAMELIS VIRGINIANA. Estas dos plantas son dos grandes venotónicos y yo las utilizo sistemáticamente en cualquier proceso venoso. La indicación se refuerza si la vena a parece tensa, distendida y dolorosa, como suele ser el caso en la tromboflebitis.
- LACHESIS. Medicamento homeopático de gran interés cuando la zona aparece especialmente morada y muy dolorosa al menos contacto o compresión. Además, siempre se agravará con el calor en todas sus formas.
- VIPERA REDII. Aunque la nombro en último lugar, este es sin duda el medicamento homeopático de uso más frecuente en cualquier tipo de tromboflebitis. El paciente refiere sensación de dolor «como si la vena fuera a estallar» que se agrava cuando está de pie, tiene la pierna colgando o se levanta de una posición de tumbado. La zona perivenosa está edematosa y puede aparecer también morada.
Otros medicamentos relacionados con las varices, como pueden ser LYCOPODIUM, SEPIA, PULSATILLA, CALCÁREA FLUÓRICA, GRAPHITES, CARBO VEGETAVILIS o SULPHUR, entre otros, tendrán más sentido en la prevención de estas tromboflebitis que en tratamiento de los procesos agudos.
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