Hablando de homeopatía

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La homeopatía en el tratamiento de la ciática: una visión integrativa

Hace poco me llamó un buen amigo para contarme que llevaba ya más de una semana con un dolor que le nacía en la parte baja de la espalda y que le irradiaba por la parte de atrás del muslo izquierdo hasta llegarle a la pantorrilla. Y estaba cada vez más preocupado porque estaba empezando a sentir, además del dolor, pérdida de fuerza y una sensación como de acorchamiento y hormigueo en algunos dedos del pie. Y su pregunta era: ¿Crees que esto es una ciática? Pues sí, mi amigo había acertado.

¿Qué es la ciática? 

El término ciática tan solo hace referencia a la sintomatología que aparece cuando el “nervio ciático sufre”. Cuando lo comprimen, lo inflaman, lo irritan aparecen una serie de sensaciones que pueden variar mucho de unos pacientes a otros. Y, en este punto, lo realmente importante es conocer precisamente cuál es la causa que origina ese sufrimiento del nervio.

El nervio ciático es el más grande del cuerpo y tiene su origen en la parte baja de la espalda. De cada lado de la parte baja de la columna lumbar nacen una serie de raíces nerviosas que se acaban juntando para formar un grueso nervio, algo parecido a como se hacen las cuerdas gruesas uniendo y trenzando haces más finos, que dará sensibilidad a la parte posterior de nuestra extremidad inferior, desde la zona de la nalga hasta el pie. Y también se encargará de la movilidad y la fuerza de muchos de los músculos de toda esa zona.

Otras formas que tenemos de denominar a esta dolencia son lumbociática (porque también suelen aparecer molestias en la zona lumbar) y ciatalgia, que significa dolor en el nervio ciático.

¿Qué síntomas caracterizan a la ciática?

La sintomatología se manifiesta como dolor, hormigueos, entumecimiento y debilidad, en distintos grados según cada caso, de la parte posterior de la extremidad inferior, desde el glúteo hasta el pie.

Las distintas sensaciones que puede sentir cada paciente dependerán del grado de irritación que esté sufriendo el nervio y de la “altura” a la que se esté produciendo esa irritación, pero es tan ciática un dolor que afecta a la zona lumbar baja y a la nalga como el que llega hasta la punta del pie. Si hay dolor en la zona lumbar suele ser de menor intensidad que el que irradia hacia la extremidad. Generalmente afecta a solo una de ellas, siendo excepcional que la sintomatología afecte a ambas piernas a la vez.

La intensidad, la forma de aparición y la evolución pueden ser muy variables según cada caso. Puede ir de una leve punzada en la zona del glúteo hasta un dolor intensísimo que recorre toda la extremidad y que se acompaña de pérdida intensa de fuerza y sensación de acorchamiento y hormigueo a lo largo de la pierna hasta el pie.

En cuanto a lo que en homeopatía conocemos como las modalidades de los síntomas, cómo está mejor o peor el paciente, también pueden ser muy diferentes. Así, habrá pacientes que estarán cómodos tumbados y caminando pero que, en cambio, no tolerarán estar sentados. Y así casi todas las combinaciones en las que podáis pensar.

Y la evolución también puede ser muy variable, desde el paciente que tiene crisis muy agudas con periodos en los que está asintomático hasta las ciáticas crónicas que pueden durar meses o años.

¿Cuáles son sus causas?

La causa que con más frecuencia produce la irritación de alguna de las raíces que forman el nervio ciático es la hernia de disco, que no es otra cosa que el prolapso, la salida, de la zona central y blanda del disco cartilaginoso que hay entre las vértebras de nuestra columna. Esta parte del disco que sale comprime el nervio y desencadena así toda la sintomatología.

Otras circunstancias que puedan también desencadenar una ciática:

  • El estrechamiento del canal vertebral por donde discurren las raices nerviosas.
  • La artrosis lumbar.
  • Contracturas y espasmos musculares como suele ocurrir con el músculo piriforme a nivel de la nalga.
  • Alteraciones de la articulación sacroiliaca.
  • El embarazo con sus cambios mecánicos y hormonales.
  • Tumores, infecciones de la parte baja de la espalda o cicatrices fibrosadas a este nivel también pueden ser causas de ciática aunque con mucha menor frecuencia.

Tratamiento

El tratamiento del dolor ciático ha de plantearse desde una perspectiva multidisciplinar si queremos ser verdaderamente resolutivos no solo a corto plazo sino también con el objetivo de mejorar el pronóstico a medio-largo plazo del paciente y evitar las recaídas y la cronificación.

Medicación, terapia manual, estiramientos y ejercicios de normalización muscular y, por último, las técnicas invasivas serán los colores de nuestra paleta y tendremos que comprender cada caso para poder darle la combinación de colores que necesite cada paciente en particular.

Medicación

Los antiinflamatorios convencionales y los corticoides son la opción clásica a este nivel y son, por supuesto, medicamentos muy útiles a tener en cuenta sobre todo en la fase sobreaguda de la ciática. Pero incluir los medicamentos homeopáticos en la estrategia de tratamiento de estos pacientes supone aumentar, y mucho, sus oportunidades de mejorar.

Algunas ventajas, en mi experiencia, de incluir los medicamentos homeopáticos:

  • Carecen de los efectos secundarios que presentan los otros medicamentos y hay que tener en cuenta que muchos de estos pacientes tendrán que tomarlos por periodos prolongados de tiempo. Las embarazadas y pacientes polimedicados se beneficiarán especialmente del grado de seguridad de estos medicamentos.
  • Podemos combinarlos, si lo consideramos necesario, con los antiinflamtorios convencionales mejorando la eficacia en el tratamiento del dolor. Y en la medida que el paciente mejore podremos ir bajando las dosis de corticoides y antiinflamatorios no esteroideos para mantener exclusivamente los medicamentos homeopáticos en el control de la inflamación y el dolor.
  • La homeopatía nos permite hacer un abordaje individualizado del dolor.
  • Hypericum, árnica, Ammonium muriaticum, Gnaphalium, Colocynthis, Magnesia phosphorica, Rhus tox, Bryonia, Staphysagria… son algunos de los medicamentos que tenemos a nuestra disposición en homeopatía para tratar una ciática y usaremos unos u otros según la forma particular en la que se presente la sintomatología en cada paciente.
  • Así no será lo mismo el tratamiento de un paciente con un dolor que mejora caminando y que se agrava sentado y, sobre todo, por la noche cuando ya lleva mucho tiempo tumbado que el de una persona que solo tolera el reposo absoluto y que empeora con el más mínimo movimiento. Y tampoco será lo mismo una ciática que debuta en un embarazo, la que aparece tras un sobreesfuerzo, la ciática de una espalda artrósica o la que puede sufrir un paciente tras un periodo de estrés emocional intenso. 

Todos estos aspectos particulares definen la elección de nuestros medicamentos. En homeopatía el traje es a medida.

Terapia manual

Cuando estaba estudiando segundo de medicina comencé mi primer curso de osteopatía y a partir de ahí seguí formándome y profundizando en esta disciplina médica. Aprendí también masaje terapéutico y deportivo y desde el comienzo de mi práctica como médico estas habilidades estuvieron, y están, presentes en el tratamiento de mis pacientes.

La visión que tiene la osteopatía de nuestro aparato locomotor y de su funcionamiento me cautivó desde el primer momento. Para ella, toda nuestra estructura funciona de una forma conectada y global de manera que no es posible entender el dolor en una parte sin analizar el estado del equilibrio general de todo nuestro esqueleto y los músculos, ligamentos y fascias que lo controlan.

Cuando nuestra zona lumbar está sufriendo no basta con fijarnos solo en ella, hay que analizar cuál es el estado del equilibrio general de toda nuestra estructura. Es como si un arquitecto o un ingeniero fueran a solucionar una grieta en el quinto piso de un edificio y solo subieran a este piso para ver la grieta sin tener en cuenta el conjunto de la estructura del edificio.

La osteopatía intenta encontrar cuál es el origen mecánico que lleva a nuestra estructura a descompensarse y sufrir teniendo en cuenta que el dolor casi nunca coincide con el origen sino con la compensación. Me explico: imagina que tienes un negocio con un socio pero éste no hace la parte de su trabajo. Tú asumes su trabajo más el tuyo para que el negocio no se venga abajo pero al cabo del tiempo te sobrecargas y enfermas. El problema es tu socio, pero el que acaba sufriendo eres tú, por sobrecarga. Pues eso mismo ocurre con nuestro aparato locomotor, el dolor suele aparecer en la compensación y no en la causa. Y la solución real será hacer trabajar al socio no hincharte a ansiolíticos. Hay que normalizar el origen no la consecuencia.

Lo bueno que tiene la osteopatía es que permite no solo tratar sino también prevenir ya que podemos desbloquear esas zonas que están en lesión antes de que el cuerpo ya no pueda compensarlas y aparezca la sintomatología. Grande ¿verdad?

Y, claro, al cabo de años cuando descubrí la homeopatía me di cuenta de todos los puntos en común que estas dos disciplinas tenían y de la tremenda sinergia que podía conseguir en mis tratamientos. Y sobre esto os prometo un post. Veréis que apasionante.

Ejercicios de normalización musculoesquelética

Esto es fundamental. Nuestro aparato locomotor está hecho para moverse y el movimiento, el ejercicio, es básico en el mantenimiento de su salud.

El objetivo de la actividad física en un paciente con ciática ha de ser ayudar a descomprimir el nervio y para ello los estiramientos y el trabajo de normalización muscular serán fundamentales. Y digo de normalización porque habrá grupos musculares que necesiten relajarse mientras que otros precisarán de ejercicios de tonificación y fortalecimiento. Tenemos que encontrar el equilibrio mecánico que garantice la mínima presión sobre la zona lesionada.

Estiramientos clásicos, yoga, pilates, técnicas de relajación, natación, ejercicios en piscina, actividad aeróbica de bajo impacto mecánico (bici, caminar, elíptica…además de la natación) serán de gran ayuda pero siempre con dos condiciones: que estén orientados por un experto y que estén adaptados a las condiciones físicas, mecánicas y a la sintomatología particular de cada paciente.

¡Ah! y no olvidemos el descanso. El sueño no solo recupera nuestro sistema nervioso sino que también ayudar a restaurar nuestra musculatura y a rehidratar nuestros discos intervertebrales.

Técnicas invasivas

En algunas ocasiones, la gravedad de la lesión es tan grande que se hace necesario descomprimir el nervio con cirugía y en estos casos lo que yo siempre hago es acompañar a la cirugía con medicamentos homeopáticos y los resultados son extraordinarios. Optimizamos la cicatrización, disminuimos el dolor, minimizamos riesgos de complicaciones postquirúrgicas y mejoramos la recuperación. En definitiva, sumamos que es lo importante.

Desde hace ya muchos años que colaboro con un gran equipo de fisios y médicos en un centro de Bilbao especializado en patología del aparato locomotor que tiene ya una larga experiencia con este tipo de pacientes utilizando una técnica denominada discolisis percutánea con ozono. Consiste en inyectar ozono, un gas, en la zona de la protusión discal para así retraer esa herniación y descomprimir la raíz nerviosa. Es una técnica mucho menos invasiva que la cirugía convencional y, en lo que yo he visto, supone una alternativa muy eficaz para muchos pacientes antes de entrar en una cirugía clásica. Ya os digo, en lo que yo he visto, es una técnica muy a tener en cuenta en algunos pacientes complicados antes de optar por una cirugía más agresiva.

La alimentación, el equilibrio emocional, la constitución de cada persona, además de otros aspectos que ya hemos comentado, están implicados en nuestro estado de salud. Hay que intentar comprender qué lugar ocupa cada uno de ellos en cada paciente y cuál debe ser nuestra estrategia individualizada de tratamiento.

Una visión global, una medicina global e integrativa, será siempre la mejor opción para acercarnos al equilibrio y la salud. Y, quién sabe, a lo mejor algún día hasta conseguimos la armonía.

Por cierto, mi amigo va muy bien. Homeopatía, medicación convencional al comienzo, terapia manual, estiramientos y ejercicio y esa hernia ya va aflojando. Bueno y, por supuesto, mucho cariño.

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