Hablando de homeopatía

La artrosis es una de las enfermedades más prevalentes en la población, y por ello una de las consultas más frecuentes que un médico de familia como yo, puede atender. La artrosis se define como la degeneración del cartílago articular con formación de nuevo tejido óseo (hueso subcondral y osteofitos). Esto quiere decir que una articulación se degenera, se deforma y esto puede producir distintas consecuencias (deformidad articular, dolor, inflamación,…). Suelo explicar a mis pacientes que se imaginen las bisagras de una ventana vieja, que esté muy, pero que muy oxidada. Si movemos la ventana, la bisagra comenzará a rechinar de una manera estridente, molesta para nuestros oídos. Incluso puede ser el caso, que al intentar moverla, notemos que la ventana esté muy dura y cueste moverla. Está claro que si dejamos la ventana, se irá oxidando cada vez más, por lo que costará moverla con mayor dificultad.

En la artrosis ocurre igual. Si no hacemos nada, resulta que la enfermedad evolucionará,  aumentará la degeneración, la dificultad de la movilidad, dolor… Según algunos datos, el 65% de la población mundial mayor de 65 años presenta artrosis. En España es la primera causa de invalidez laboral (30% de ellas). Y en Europa occidental el coste supera los 2000€/pacientes/año.

La artrosis como enfermedad tiene unas características que le hacen muy peculiar. Primero, afecta a cualquier articulación del cuerpo: rodillas, caderas, dedos, hombro columna cervical, dorsal… Segundo, se estima que a partir de los 30-35 años todos en mayor o menor medida tendremos artrosis. Tercero y último, la sintomatología más importante de la artrosis es el dolor, el cual no siempre se correlaciona con la imagen radiológica. Esto quiere decir que, en muchas ocasiones cuando solicitamos una radiografía a un paciente que se queja de dolor y pensamos que por lo que nos cuenta y la exploración que realizamos tiene artrosis, la radiografía no nos aporta mucha información o no vemos muchos signos radiológicos de esta enfermedad.

Realmente, hoy en día desconocemos la causa que origina la artrosis. Tenemos muchos avances en la medicina, en las técnicas de imágenes, es decir, en métodos diagnósticos, pero hay muchas enfermedades de las que todavía desconocemos su causa o sus causas, como en este caso. Probablemente, sean múltiples razones las que desencadenan la artrosis.

Como desconocemos la causa o causas de la enfermedad, no disponemos de un tratamiento etiológico (de la causa que lo origina), lo cual es un problema. Lo que si sabemos son ciertos factores que condicionan un riesgo para el desarrollo de la artrosis como son:

  • Edad
  • Sexo femenino
  • Genética
  • Factores mecánicos
  • Obesidad
  • Actividad física
  • Factores hormonales

El diagnóstico es clínico, es decir, por lo que nos cuenta el paciente y por lo que nosotros observamos en la exploración, junto con las alteraciones radiológicas compatibles.

Se estima que a partir de los 30-35 años todos en mayor o menor medida tendremos artrosis

Con respecto al tratamiento, el único tratamiento eficaz podríamos decir con ciertas reservas que es el quirúrgico. Con ello quiero decir que, cuando se decide operar a una persona con artrosis de cadera y se le pone una prótesis, se suele resolver la artrosis de esa cadera, pero no de la otra, o de las rodillas, o de las manos, o de las columnas,… Pero no todas las personas con artrosis son susceptibles de realizarles una intervención quirúrgica, ello requiere cumplir una serie de requisitos por la enfermedad y por la persona. Los tratamientos que disponemos en la actualidad y que se suele prescribir son tratamientos encaminados a aliviar el dolor. Son analgésicos, son antiinflamatorios no esteroideos (AINES), infiltraciones intrarticulares de corticoides, de ácido hialurónico o de plasma rico en factores de crecimiento. En estas dos últimas opciones parece una opción previa a la intervención quirúrgica, pero que precisa de más estudios. Uno de los medicamentos más usados para dolor, y en este caso para dolor por artrosis, es el Ibuprofeno, pero si buscamos noticias sobre él, podemos encontrarnos que hay que tener muy claro que el beneficio es mayor que el riesgo y no abusar de este tipo de medicamentos. Incluso la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU instó a los fabricantes a reforzar las etiquetas de analgésicos y antipiréticos como el paracetamol, cuyo consumo incrementa el riesgo de infarto y ataque al corazón.

Cuando hace ya unos pocos años estudie homeopatía, me sirvió para ayudar más y mejor a este perfil de pacientes. Era un poco frustrante cuando veía a un paciente con artrosis de rodilla y le mandaba paracetamol, subiendo cada vez más la dosis y con pocos resultados o limitados en el tiempo. Lo que he podido conseguir, con el uso de la homeopatía en pacientes con artrosis no es más que aliviar el dolor sin interacciones con otros medicamentos, mejorar la funcionalidad. Además, estas mejorías suelen acompañarse de una mejora de la autoestima y estado de ánimo del paciente, ya que al encontrarse mejor, es capaz de hacer más cosas. Es cierto que tampoco con la homeopatía conseguimos curar la artrosis, pero sí que podemos conseguir que el paciente esté más asintomático, es decir, con el menor dolor posible.

Cuando un paciente llega a mi consulta suele ser por tener dolor importante que le impide tener una vida personal y/o laboral normal, pues además del dolor suelen presentar cierta impotencia funcional (movilidad articular limitada). Es muy frecuente que sea la rodilla, o la cadera la articulación por la que me consultan y con la medición que le han mandado o no tiene mucha mejoría o no le pueden mandar medicación para el dolor pues toma otra que puede interferir como es en el caso por ejemplo de los pacientes hipertensos, o que toman anticoagulantes orales… Cuando acude un paciente con este problema, podemos mandarle medicamentos homeopáticos que le ayudarán a disminuir el dolor y mejorar la movilidad articular.

¿Qué medicamentos homeopáticos podemos prescribir en personas con artrosis?

  • Arnica: lo usamos siempre que hay algún traumatismo.
  • Belladona: en aquellas situaciones que hay una inflamación, donde la articulación está colorada.
  • Dulcamara: es otro medicamento homeopático que podemos usar cuando el dolor de la rodilla se acrecienta con situaciones de frío y humedad.
  • Argentum metallicum: este medicamento es muy útil en situaciones donde hay una importante degeneración del cartílago articular.
  • Bryonia: es uno de los medicamentos que más uso, y lo hago en situaciones de articulaciones inflamadas y rígidas, fundamentalmente en rodillas.

Un complemento al tratamiento de homeopatía que realizamos en SportSalud, es la combinación con alguna sesión de fisioterapia personalizada. Cuando combinamos los dos tratamientos tenemos un resultado analgésico más rápido.

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