La adolescencia es esa etapa de la vida en la que pasamos de ser niños a ser adultos. ¡Casi nada! Sin duda es una etapa intensa como pocas en la vida, llena de cambios e interrogantes para los propios adolescentes, pero también para sus padres y adultos cercanos.

Recuerdo mi adolescencia como un tiempo agridulce; lleno de descubrimientos y aventuras, de sueños e ideales y también de miedos, fragilidad e inseguridades. Pero sobre todo lleno de vida. ¡Que vivo me sentía! ¡Que intenso y absoluto era todo!

En mi adolescencia descubrí la profundidad de la amistad, me enamoré varias veces, jugué a fútbol y a baloncesto, la montaña entró en mi corazón y en mi alma para siempre, pasé de la religión a la espiritualidad y transité una, digamos, “no fácil” relación con mis padres. Nos quisimos como pudimos; a veces salió mejor y otras, no tan bien. Pero ahí seguimos, caminando juntos los encuentros y los desencuentros.

¿Cuál es la edad de la adolescencia? Etapas de la adolescencia.

Definir cuándo termina la infancia y comienza la vida adulta, ponerle fechas a la vida, es algo estimativo. Así, la Organización Mundial de la Salud define a la adolescencia como el período entre los 10 y 19 años y la subdivide en tres etapas:

  • Adolescencia temprana. Entre los 10 y los 13 años.
  • Adolescencia media. Entre los 14 y los 16 años.
  • Adolescencia tardía. Desde los 17 hasta los 19 años, aunque puede alargarse hasta los 21 años.

Cada persona transita esta etapa de su vida a su manera, como puede. El adolescente se siente por momentos niño y por momentos adulto, sin ser ya una cosa ni todavía la otra. Está en permanente transición, pasando de asombrarnos con su madurez a comportarse de nuevo como un niño.

Y he de decir que eso mismo observamos en muchos adultos, con la diferencia de que a los adolescentes “les toca” vivir con estas contradicciones y, en cambio, los adultos debiéramos haberlas superado ya. Pero, en fin, vivir es una experiencia de crecimiento permanente y todos lidiamos cada día con nuestras paradojas y limitaciones. Como suelo decir, todos somos “seres humanos en prácticas”.

¿Cómo podemos los adultos ayudar a los adolescentes en su crecimiento?

La adolescencia es tiempo de descubrimientos, pero también de despedidas. Tiempo de vitalidad y alegría y de miedos y fragilidad. Tiempo de cambios constantes y profundos, por dentro y por fuera.  La adolescencia comienza dejando los juguetes de la infancia y termina decidiendo qué camino quieres tomar en la vida.

Para empezar, si queremos ayudar a nuestros adolescentes en su transitar es fundamental ponernos en contexto y recordar que todos fuimos adolescentes. No idealizar nuestra adolescencia y ser lo suficientemente humildes y sabios como para recordar nuestras propias vivencias, las luces y las sombras que todo periodo de la vida tiene. Recordar la enorme vulnerabilidad que pudimos llegar a sentir en ese momento en que ya no te reconocías como un niño, pero aún sentías que nadie te trataba como a un adulto.

La adolescencia es el gran momento del “choque generacional”. Necesitan ir construyendo su identidad y para ello nos van a confrontar y nos van a discutir a los adultos. La magia de la madurez que debemos mostrar los adultos está en hacerles sentir que su opinión nos importa, que les escuchamos y que sinceramente les tenemos en cuenta porque nosotros también crecemos de sus experiencias, y a la vez saber mantenernos firmes en nuestras convicciones. Abiertos y firmes, lo contrario de cerrados y autoritarios.

También es el gran momento en el que comenzamos a DESCUBRIR EL MUNDO. Así, con mayúsculas. Los adolescentes necesitan sentir que pueden salir a descubrir la vida y que a la vuelta su hogar y sus adultos de referencia les esperan para compartir con ellos lo que necesiten compartir. Es otro equilibrio que a los adultos nos corresponde mantener con ellos; dejarles libertad para explorar la vida con límites que les protejan y les faciliten el camino.

Nadie dijo que criar y acompañar a un adolescente fuera siempre fácil, pero es el reto que asumimos cuando nos convertimos en padres o en docentes de nuestros chicos. Es una incomodidad inherente a la vida y que, además, puede suponer para nosotros, los adultos, un camino de autoconocimiento y de evolución como pocos en esta vida.

Homeopatía y adolescencia.

Uno de los aspectos más sorprendentes cuando comienzas a estudiar Homeopatía es el profundo análisis que esta disciplina médica hace de las diferentes estructuras de carácter y de los comportamientos que las personas desarrollamos a lo largo de nuestra vida. Este aspecto, junto con la constitución física de la persona y sus tendencias patológicas, constituye uno de los tres pilares que conforman el concepto de terreno individual, tan importante para poder indicar el tratamiento más adecuado en cada paciente. Como ya decía Hipócrates: Es mucho más importante saber qué persona tiene la enfermedad que qué enfermedad tiene la persona.

La adolescencia no es una enfermedad, es solo una etapa más de la vida pero, eso sí, una etapa única y especialmente compleja. En este contexto, la Homeopatía puede ayudarnos a comprender mejor el origen de determinados comportamientos y sus medicamentos pueden ayudar a equilibrar también determinados estados emocionales en algunos adolescentes.

Para entender esto mejor vamos a ver los puntos claves de algunos de los medicamentos homeopáticos que con mayor frecuencia podremos utilizar para acompañar a los adolescentes en su camino de crecimiento:

PHOSPHORUS.

Los adolescentes sensibles a Phosphorus son personas muy sensibles y empáticas, con gran necesidad de contacto humano. Tienen una imaginación desbordante y es fácil que tiendan a quedarse “colgados en su mundo”. Son muy emocionales y pueden tener respuestas afectivas desmesuradas.

Les encanta conocer cosas nuevas y aprender. Tienen un gran sentido de lo estético y suelen tener una atracción especial por todo lo artístico y creativo. Físicamente suelen ser muy esbeltos.

Son personas que pueden brillar con fuerza, pero también tienden a apagarse rápido. Son muy expansivos y pasionales, pero también se agotan con esa misma intensidad. Además, el ser tan empáticos e impresionables y necesitar tanto del contacto humano hace que algunos jóvenes Phosphorus sean muy influenciables con los riesgos que esto puede conllevar.

SEPIA.

Aunque cualquier medicamento homeopático puede estar indicado tanto en hombres como en mujeres, hay algunos que se suelen prescribir con mayor frecuencia en unos u otras. En el caso de Sepia suele ser un medicamento homeopático más frecuentemente indicado en mujeres, aunque, como digo, no de forma exclusiva.

La adolescente Sepia suele ser delgada y atlética, con rasgos afilados. Muy activa y pragmática, suele ser también muy competitiva. Le gustan los deportes intensos y suele estar muy bien dotada para ellos.

A diferencia de Phosphurus suelen ser personas duras emocionalmente, sin llegar a darse cuenta, en muchas ocasiones, del impacto que su dureza tiene en los demás.

Son muy pragmáticas y con un gran sentido del deber, hasta el punto de anteponer lo que consideran sus deberes a sus relaciones personales y al disfrute. Gran sentido del sacrificio que puede acabar por sobrecargarles y entonces entrarán en una fase depresiva en donde tenderán a aislarse, volviéndose más lejanas, indiferentes, tristes e irritables. En esta situación, rechazarán el consuelo y la ayuda.

LYCOPODIUM.

Si Sepia es un medicamento más femenino, Lycopodium es fundamentalmente masculino.

Suelen ser adolescentes que parecen ya adultos, antes de tiempo. Muy preocupados por la opinión de los demás pues necesitan demostrarse permanentemente que valen. Tienen un fondo de inseguridad, un sentimiento de no valer, que necesitan compensar por eso suelen ser muy aplicados en clase y muy competitivos. El joven sensible a Lycopodium será con frecuencia el primero de la clase, pero se conformará también siendo el segundo porque en el fondo siente que no merece ser el primero.

Paradójicamente, este sentimiento de inferioridad lo intentará compensar con una actitud orgullosa, prepotente y dominadora, sobre todo con aquellas personas a las que sienta vulnerables. Pueden así ser personas autoritarias y a la vez poco decididas, fanfarrones con los débiles y sumisos con los que sienten fuertes. Así también, tienden a ser muy críticos con todo en su afán de sentirse “más”.

Suelen ser personas más intelectuales que físicas; el deporte no les suele atraer ni suelen estar especialmente dotados para ello. Toleran muy mal que les lleven la contraria o que les corrijan pues todo ello les pone en contacto con su sentimiento de inferioridad que intentar ocultar de todas las maneras posibles.

NATRUM MURIATICUM.

El núcleo profundo del conflicto de los adolescentes sensibles a Natrum muriaticum es que son personas muy sensibles emocionalmente pero que les cuesta mucho expresar sus sentimientos. Son extremadamente reservadas y solo se abrirán con las personas de su círculo íntimo. Se sienten cómodos en grupos pequeños de amigos íntimos.

Su lema en las relaciones es: “No herir para no ser heridos”. Son muy compasivos, respetuosos y tienden más a escuchar que a hablar, por eso suelen ser muy bien considerados por los demás como apoyo en los malos momentos. Por el contrario, cuando ellos mismos se encuentren mal, rechazarán el consuelo y buscarán la soledad. O, mejor, solo aceptarán la compañía y el consuelo de sus íntimos si lo sienten verdaderamente sincero. Se les suele comparar con los gatos; por momentos cercanos y cariñosos, por momentos ariscos y distante. Pueden mostrar un comportamiento y su contrario. Cuando se sientan mal pueden mostrarse desagradables, duros, críticos, insensibles e intolerantes.

Son muy fieles en la amistad y no tolerarán nada que consideren traicionar este vínculo. No olvidan e, incluso, pueden volverse rencorosos. Si se sienten heridos ya nada volverá a ser lo mismo con esa persona. 

Junto con Sepia, suele ser uno de los medicamentos homeopáticos que solemos utilizar para ayudar en la anorexia y los trastornos de la alimentación.

STAPHYSAGRIA.

Los adolescentes sensibles a Staphysagria son muy sensibles a las injusticias y a las frustraciones y decepciones, pero en vez de expresar sus sentimientos y su parecer en el contexto adecuado, tienden a reprimirse, a tragárselo, lo que les genera un estado permanente de crispación y susceptibilidad.

Así, presentarán un humor paradójico con un fondo de dulzura y timidez sobre el que estallarán momentos de cólera ante la más mínima situación, con tendencia a ser especialmente duros con las personas más cercanas, por ejemplo, la familia. Es frecuente que tengan comportamientos autoagresivos frente a la frustración. En los niños más pequeños es frecuente que los padres te digan que a veces les parece que buscan el castigo físico y que “no para hasta que recibe”.

Decepcionado, desilusionado y frustrado de este mundo, el adolescente Staphysagria quisiera protestar, pero se reprime hasta que explota en situaciones fuera de contexto y/o somatiza de diversas formas; pruritos, tics, lesiones cutáneas, dolores musculares, cefaleas, pequeñas autolesiones…Suelen mostrarse susceptibles e irritables a la vez que indiferentes y apáticos.

SILICEA.

El fondo del conflicto de Silicea es su sentimiento de inferioridad, como le pasaba a Lycopodium, y su sensación de fragilidad, de debilidad. Duda de sí mismo, de ser válido, y se siente incapaz de defenderse. De hecho, suelen ser personas con un sistema inmunológico débil, con tendencia a procesos infecciosos de repetición y a las supuraciones.

Pero a diferencia de Lycopodium que intentará compensar su sentimiento de minusvalía con una actitud de orgullo y prepotencia, los adolescentes sensibles a Silicea tenderán a mostrarse tímidos y retraídos, con un carácter mucho más dócil. Eso sí, pueden ser profundamente testarudos si se sienten presionados.

Suelen tener un físico menudo, delgado, con una mirada viva y curiosa, tal y como son ellos. Inteligentes pero muy inseguros de sus capacidades, responderán bien ante los refuerzos positivos y se bloquearán si se sienten presionados. De hecho, si se sienten apoyados y apreciados se mostrarán cálidos y vivaces y desarrollarán todo su potencial, que es mucho.

También, al contrario que Lycopodium, aceptarán las responsabilidades, pero rechazarán los honores que Lycopodium busca ávidamente. Son humildes, responsables, perseverantes y meticulosos. Buenos estudiantes pues, además, suelen ser muy inteligentes pese a no reconocerlo.

Pueden mostrase muy testarudos en situaciones extremas pero, en general, tienden a mostrarse flexibles de mente y espíritu; escuchan y aceptan si los argumentos les parecen razonables.

Extremadamente sensible y tímidos, hasta el punto de que puede costarles mirar a los ojos. Pueden mostrarse coléricos si se les presiona para hacer algo que su timidez les impediría. Tratan de no destacar y en clase no contestarán, aunque se sepan la respuesta de una pregunta que se hace al grupo. Son más intelectuales que físicos y no suelen tener especial inclinación por las aventuras ni los viajes. Para ellos es muy importante sentirse seguros y protegidos. No les gusta la soledad y buscarán estar cerca de los suyos.

Su carácter suave, su empatía, su humildad, su capacidad de compromiso, su fidelidad en la amistad, entre otras cosas, hace que sean muy apreciados en su entorno social.

PULSATILLA.

Como Silicea, Pulsatilla también tiene una gran necesidad de protección, llevando la dependencia del otro hasta su máxima expresión. Viven las relaciones de una manera fusional e intentarán adaptarse al otro para que les quiera y les acepte. Es como el agua que toma la forma de la vasija que la contiene y la protege. Su lema podría ser: “Cómo quieres que sea para que me quieras y me cuides”. Como a Phosphorus, a Silicea tampoco le gusta la soledad. Son muy demandantes y posesivos, pero con dulzura. Son más seductores que exigentes.

Ya desde la infancia muestran un apego extremo a la figura materna y es curioso como muchas adolescentes sensibles a Pulsatilla confiesan que su madre es su mejor amiga. Es como que no acabaran nunca de cortar el cordón umbilical con la madre. Y esta forma fusional de vivir el amor la extenderán a todas sus relaciones.

Esta adaptabilidad extrema al medio para sentirse vinculada y protegida, le puede exponer peligrosamente, como también le podía pasar a Phosphorus, al influjo de malas compañías. Puede llegar a parecer que no tienen deseos propios, siempre adaptándose a lo que los demás quieren.

Muy pegados a la casa familiar, les costará mucho emanciparse. Pueden mostrar, incluso, actitudes regresivas e infantiles si se sienten desplazados. Celosos y exclusivos, les cuesta compartir el cariño, pero tenderán a no mostrarlo directamente por miedo al rechazo. Siempre buscan el consuelo y la protección ante la mínima adversidad. Lloran por cualquier cosa, pero enseguida se calman si reciben consuelo. Son personas muy impresionables con una gran variabilidad del humor.

Tímidos y pudorosos, tienden a ruborizarse con facilidad. Suelen tener miedo a experimentar cosas nuevas, pero, paradójicamente, se dejarán arrastrar hacia cualquier cosa por ese sentimiento de sumisión y dependencia que gobierna sus relaciones.

CALCAREA PHOSPHORICA.

Suelen ser adolescentes nerviosos y fatigables, con una sensación de descontento permanente y de falta de energía. Llegan especialmente cansados al final del curso y suele costarles mucho levantarse de la cama por las mañanas. El esfuerzo intelectual les ocasiona frecuentes dolores de cabeza.

Suelen sentirse lánguidos e indolentes y tienden a abandonar fácil si no encuentran los resultados esperados. Pero también es verdad que, si la tarea les atrae, pueden llegar a activarse y motivarse intensamente.

Muy emocionales, enseguida se vienen abajo ante penas o malas noticias. Tímido y emotivo, vive muy mal las reprimendas. Les cuesta madurar y es frecuente que sean los últimos en enterarse de lo que se debiera saber para su edad. Les gustaría seguir siendo niños.

Hay un comportamiento que resume muy bien la lucha de opuestos que viven estas personas y que les mantiene en ese estado de insatisfacción permanente: tienen grandes deseos de viajar y, a la vez, les produce mucha ansiedad el estar fuera de casa. Todo esto se entiende perfectamente si analizamos la sal a partir de la cual obtenemos el medicamento homeopático; fosfato tricálcico. El calcio, un mineral que tiende a la “horizontalidad”, junto con fósforo que tiende, por el contrario, hacia la “verticalidad”. Si las personas sensibles a Calcárea phosphorica logran equilibrar ambas energías conquistarán altas cimas en su evolución personal, pero el esfuerzo necesario será equiparable a los logros.

FLUORICUM ACIDUM.

Suelen ser personas muy materialistas que buscan disfrutar sin responsabilidades. Además, tienden a ser muy superficiales, a no valorar nada. Para ellos nada tiene importancia. Solo buscan la satisfacción, lo que les complazca. No se hacen preguntas existenciales, como tantos adolescentes en este periodo de la vida.

Suelen tener un despertar muy temprano de su sexualidad y disfrutará especialmente de las distracciones y las juergas. No buscarán relaciones estrechas, amistades profundas ni compromisos personales de ningún tipo. Especial cuidado con estos chicos y su tendencia al consumo de alcohol y todo tipo de drogas.

Suelen ser bastante dispersos, desordenados, un poco caóticos. Pueden ser brillantes o todo lo contrario en los estudios, según lo importante que lo consideren para ellos.

Pueden mostrarse insensibles y agresivos en muchas ocasiones, con actitudes prepotentes y dominantes. Ojo con la deriva hacia la marginalidad y la delincuencia en algunos adolescentes sensibles a este ácido.

ARSENICUM ALBUM.

Son adolescentes muy ansiosos e inseguros, con una sensación constante de vivir en un mundo hostil y peligroso. Para intentar sobrevivir a esta sensación construyen a su alrededor un universo de orden y precisión.

Son personas ordenadas hasta la manía, puntillosas con todos los detalles. Necesitan tener regulada toda su vida, hasta el más mínimo aspecto. Esto suele hacerles un poco difícil adaptarse al ritmo de los demás y pueden verse desplazados de las actividades habituales de sus compañeros.

Suelen mostrarse críticos con todo y con todos, como Lycopodium, exigente, inquieto y muy pulcro. Se les nota poco felices, algo sombríos.

Suelen ser inteligentes y capaces pero no suele rendirles todo lo que debiera pues tienden a perderse en los detalles y la organización. Es como que estuvieran tan ocupados en preparar hasta el más mínimo detalle de la cena de Navidad que al final no llegaran a cocinar. Son muy analíticos pero muy poco sintéticos; les cuesta sintetizar, resumir.

Por supuesto que hay más medicamentos homeopáticos que pueden estar muy indicados en esta etapa de la vida. Este post tan solo intenta destacar la dimensión de la Homeopatía a la hora de comprender y acompañar el periodo de la adolescencia. Así, por citar algunos otros:

PHOSPHORICUM ACIDUM será de gran utilidad en los adolescentes deprimidos, apáticos que se hunden por nada y que lo único que quieren es quedarse en la cama.

KALIUM PHOSPHORICUM es uno de los grandes en el cansancio mental por sobrecarga de esfuerzo intelectual.

GELSEMIUM es uno de los medicamentos homeopáticos más usados en los casos de miedo de anticipación ante los exámenes o ante cualquier situación nueva. La persona tiende a paralizarse y puede quedarse en blanco delante del examen, aun habiendo estudiado.

ARGENTUM NITRICUM ayudará a los adolescentes que tiendan a angustiarse en las mismas situaciones que Gelsemium pero que, en vez de bloquearse, tiendan a acelerarse, como si no fueran a tener tiempo de vivir.

IGNATIA, indicado para los adolescentes extremadamente sensibles pero que les cuesta expresar sus sentimientos y que acaban por hacer crisis de histeria incontrolables. Muy útil en tantos momentos de la vida de los adolescentes sensibles a Natrum muriaticum.

SULFUR, en esos adolescentes que parece que sienten que el mundo gira alrededor de ellos. Egocéntricos, expansivos, “disfrutones” y siempre acalorados.

La infancia y la adolescencia son las etapas de la vida en las que construimos el armazón de lo que seremos. A partir de aquí, por supuesto que seguiremos creciendo y transformándonos, pero, sin duda, todo será mucho más fácil si hemos cuidado, regado y abonado convenientemente este intenso y maravilloso momento de nuestra vida, la adolescencia.

Bibliografía recomendada.

  • Grandgeorge D. El remedio homeopático. Lo que la dolencia nos dice. Kairós. 1992
  • López-Vallespir S. El universo homeopático. Ediciones Univalsan C.B. 2006
  • Scholten J. Homeopatía y minerales. Ed. S. Alonnissos 1998
  • Lamothe J. Homeopatía pediátrica. Ed. Indigo 1996

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2 Comments

  1. Avatar Esperanza Serna el 21 julio, 2022 a las 8:52 am

    Muchas gracias Guillermo,me ha encantado tu post.
    Hace unos años me corregias los deberes del CDH.

    • Avatar Guillermo Basauri el 1 agosto, 2022 a las 10:50 am

      Hola Esperanza. Muchísimas gracias por tu comentario.

      Te mando un abrazo y espero que pronto volvamos a compartir experiencias y aprendizaje en el CEDH.

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