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Fascitis plantar y homeopatía

Fascitis plantar y homeopatía

Se estima que el 80% de las personas que consultan por dolor en la planta del pie sufren de fascitis plantar y esta es una dolencia en la que la homeopatía puede aportar mucho en su estrategia de tratamiento.

Se estima también que 1 de cada 10 personas sufrirán de fascitis plantar a lo largo de su vida, siendo más frecuente en la franja de edad entre los 40 y 60 años y afectando por igual a hombres y mujeres. En la edad adulta, supone aproximadamente el 15% de las dolencias del pie que requieren tratamiento médico y puede aparecer tanto en deportistas activos como en personas sedentarias.

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascia o aponeurosis plantar es una membrana de tejido conjuntivo, el mismo tejido que forma los ligamentos y los tendones, que va desde el talón hasta los dedos del pie recorriendo toda la planta bajo la piel.

Su función es sostener y estabilizar el arco plantar y distribuir las cargas durante la marcha, absorbiendo en gran medida el choque de la planta contra el suelo al caminar. También tiene una gran importancia en la generación de las sensaciones propioceptivas del pie que informan al cerebro de la posición y presión que está recibiendo nuestra planta con cada pisada.

Cuando distintas causas, no siempre bien conocidas, irriten e inflamen esta fascia tendremos nuestra fascitis plantar con todo su cortejo de síntomas.

Se piensa que un exceso de tensión sobre la planta del pie puede llegar a generar pequeñas micro-roturas en el tejido de la fascia con la consiguiente respuesta inflamatoria. Si la sobrecarga mecánica persiste, esas pequeñas lesiones no pueden llegar a curarse adecuadamente generando un tejido fobroso que va engrosando y haciendo perder funcionalidad a esta fascia plantar.

Así, lo que en un principio es tan solo un fenómeno inflamatorio, potencialmente reversible, se va transformando en una lesión degenerativa del tejido conjuntivo que forma la fascia plantar. En este contexto, resulta evidente que cuanto antes abordemos el tratamiento de esta dolencia tendremos muchas más posibilidades de obtener los mejores resultados.

Causas de la fascitis plantar

El origen de esta dolencia es incierto en muchos casos, de hecho, puede afectar tanto a deportistas como a personas sedentarias. Lo que sí sabemos es que hay algunos factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de padecer una fascitis plantar, como por ejemplo:

  • La edad. La fascitis plantar es más frecuente en personas entre los 40 y 60 años.
  • La actividad deportiva. Determinados deportes que ejercen mucha tensión sobre la planta del pie, como las carreras de larga distancia, el montañismo o el ballet, pueden predisponer a sufrir este tipo de lesión.
  • La dinámica de descarga del peso corporal. Lesiones o alteraciones en otras articulaciones, incluso en la propia espalda, pueden generar una descarga del peso en la pisada que acabe generando una sobrecarga en la fascia plantar.
  • La mecánica y morfología del pie. Las alteraciones del arco plantar pueden contribuir a generar una tensión excesiva sobre la fascia plantar al caminar.
  • El sobrepeso. Lógicamente, también funcionará como un factor de riesgo al aumentar la tensión sobre la planta del pie.
  • Permanecer mucho tiempo de pie. Trabajos y actividades que obliguen a permanecer de pie durante gran parte de la jornada, sobre todo si se está sobre superficies duras y lisas.
  • Utilizar calzado inadecuado. El exceso de tacón, suelas muy rígidas o el hacer deporte sin el calzado adecuado pueden funcionar como factores de riesgo.

Síntomas y complicaciones de la fascitis plantar

El síntoma central de la fascitis plantar es el dolor en la planta del pie, fundamentalmente en el talón y en la zona cercana a él. Este dolor puede aparecer de forma progresiva en el tiempo o de manera súbita, normalmente tras una actividad intensa o desacostumbrada.

El dolor es característico que sea más intenso al dar los primeros pasos, al levantarse por la mañana o tras pasar un largo rato sentado. Estar mucho tiempo de pie, así como la actividad intensa, también reproducirán o agravarán el dolor.

El paciente puede referir también ardor y rigidez en la planta del pie, que será más intensa cuanto más se cronifique el proceso. Además, el cambio en la marcha del paciente que genera el dolor al pisar puede hacer que acaben afectándose otras articulaciones como tobillos, rodillas, caderas y hasta la propia espalda.

La relación con el espolón calcáneo no está clara pues se ven personas con dolor en el talón con y sin espolón y, a su vez, también tenemos personas con espolón que no presentar dolor plantar. Lo que sí parece claro es que la cronificación de una fascitis plantar es un claro factor de riesgo para desarrollar un espolón calcáneo.

Diagnóstico de la fascitis plantar

El diagnóstico se realiza, básicamente, a través del interrogatorio y de la exploración del pie.

Podemos recurrir a pruebas de imagen, como las radiografías o las resonancias magnéticas, para descartar otras casas de dolor plantar. También pueden servirnos para detectar un espolón calcáneo.

La osteopatía es una terapéutica muy interesante, tanto en lo que nos aporta en el tratamiento como  en lo que nos puede ayudar en el diagnóstico del origen de estas fascitis. Digo en el diagnóstico porque la osteopatía contempla el equilibrio mecánico general de la persona, así como la dinámica en su descarga del peso en la bipedestación.

Ocurre muchas veces que un bloqueo en una zona de la espalda, por ejemplo, está condicionando una descarga desequilibrada del peso que genera una sobrecarga en la fascia de uno de los pies y es necesario normalizar esa zona de la espalda para que el peso se distribuya adecuadamente y la tensión excesiva en la fascia plantar desaparezca.

Tratamiento convencional de la fascitis plantar

El uso de antiinflamatorios suele ser la base del tratamiento, junto con la fisioterapia.

Otras medidas que pueden utilizarse según la evolución y la gravedad del caso pueden ser:

  • Férulas nocturnas que ayuden a mantener estiradas la pantorrilla y la planta del pie durante el periodo de descanso de la noche.
  • Plantillas ortopédicas para ayudar a distribuir mejor el peso y a acolchar determinadas zonas del pie durante el apoyo.
  • Infiltraciones con cortisona, teniendo siempre en cuenta que su uso abusivo puede ser causa de degeneración y rotura de la fascia plantar.
  • Ondas de choque y ultrasonidos también pueden intentarse en fascitis resistentes a otros tratamientos.
  • La cirugía puede estar indicada en los casos más severos en donde nada haya resultado.

Prevención y hábitos frente a la fascitis plantar

Hay algunas hábitos y comportamientos a tener en cuenta a la hora de prevenir y de aliviar el dolor plantar:

  • Estirar y masajear la planta del pie y la pantorrilla tras la actividad deportiva o tras la jornada de trabajo.
  • Baños alternos de pies (calor-frío) también pueden contribuir a relajar y mejorar la circulación local.
  • Caminar por superficies irregulares siempre que puedas. La superficie de arena de una playa o la irregularidad del campo y la montaña hacen que cada paso que demos sea distinto al anterior con lo que minimizamos la sobrecarga que se puede producir en una marcha prolongada sobre superficies duras y uniformes como el asfalto.
  • Usar siempre buen calzado, sin excesivo tacón y con una buena base de apoyo, bien acolchada si es posible.
  • Ser especialmente cuidadoso con el calzado deportivo. Busca el que mejor se adapte a tu pisada y cámbialo antes de que se llegue a deteriorar.
  • Probar a cambiar de actividad deportiva por un tiempo si el dolor ya ha aparecido. Si eres corredor, probar a nadar o andar en bici una temporada puede ser de gran ayuda.

La homeopatía en el tratamiento de la fascitis plantar

La homeopatía junto con las técnicas de fisioterapia y terapia manual, especialmente la osteopatía,  considero que pueden ser la base a la hora de abordar el tratamiento del dolor plantar, teniendo en cuenta que podremos implementar cualquier otra opción terapéutica siempre que lo consideremos indicado.

Los medicamentos homeopáticos se prescribirán, como siempre, en virtud de las características personales del paciente, de la forma en la que se manifieste su dolor y teniendo también en cuenta la posible causa de su fascitis. En este sentido, los medicamentos que usaremos en una persona con un fondo reumático no serán los mismos que los usados en un deportista, por ejemplo. También habrá medicamentos en los que podremos pensar cuando el paciente nos refiera, de una manera clara, que sus dolores comenzaron en relación a una situación emocional difícil de gestionar.

Estos son algunos de los medicamentos homeopáticos que con mayor frecuencia pueden estar indicados en el tratamiento de la fascitis plantar:

  • ÁRNICA. Es un medicamento fundamental para tratar el dolor del aparato locomotor, sobre todo si se produce en un contexto de sobrecarga y de exceso en la actividad física.
  • RUTA GRAVEOLENS y RHUS TOXICODENDRON. Son dos grandes medicamentos con una acción muy específica a nivel de tendones, ligamentos, fascias y aponeurosis. Además están especialmente indicados cuando el dolor se agrava al comienzo del movimiento, algo muy frecuente en la fascitis plantar.
  • CAUSTICUM. Se usa en retracciones y endurecimiento de estructuras ricas en tejido conjuntivo, como son los ligamentos, los tendones y las fascias. Es muy característico que el paciente refiera un dolor ardiente en la zona afectada.
  • CALCÁREA FLUÓRICA y TUBERCULINUM RESIDUUM. Son, al igual que Causticum, medicamentos homeopáticos que tendremos en consideración siempre que haya un contexto de cronicidad y de fibrosis y endurecimiento de la fascia plantar. Es frecuente, aunque no necesario, que estos pacientes sufran algún proceso artrósico de fondo.
  • HEKLA LAVA. Este medicamento estará indicado cuando constatemos la presencia de un espolón calcáneo.
  • KALIUM BICHROMICUM. Muy útil en dolores plantares que el paciente nos cuenta que los siente “como si se me clavara una chincheta cada vez que apoyo el pie”. Es decir, suelen ser dolores puntiformes, muy característicos del espolón calcáneo aunque no exclusivos.
  • SOLANUM MALACOXILON. Es el medicamento por excelencia cuando aparezcan, aunque no es frecuente, depósitos de calcio en la fascia plantar como consecuencia de la cronificación  del procesos en personas predispuestas a las calcificaciones.

MEDORRHINUM, LYCOPODIUM, ANTIMONIUM CRUDUM o LEDUM PALUSTRE son otros de los medicamentos homeopáticos que pueden estar indicados en pacientes con tendencia a sufrir dolor en la planta de los pies.

Los medicamentos homeopáticos, bien individualizados, serán una opción segura de tratamiento en el contexto del abordaje integrativo de esta dolencia, la fascitis plantar.

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