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Lazy sleepy woman lying with alarm clock in bed.

Utilidad de la Homeopatía en el tratamiento del Síndrome de Fatiga Crónica

Por el Dr. Guillermo Basauri

“La fatiga crónica, una secuela de muchos pacientes que tuvieron coronavirus”.

Hace poco leía un artículo de prensa con este titular. Y es que parece que hay un número significativo de pacientes que después de haber pasado la infección por Covid 19, independientemente de la gravedad con la que ésta haya cursado, desarrollan secuelas crónicas entre las que destaca el síndrome de fatiga crónica, como afirma en dicho artículo el neurólogo Juan Carlos Gómez Esteban.

En este post vamos a intentar explicar qué es lo sabemos actualmente del síndrome de fatiga crónica, por qué es razonable que aparezca como una de las secuelas más frecuentes y, sobre todo,  más incapacitantes del Covid 19 y cómo la homeopatía puede ayudar a estos pacientes.

¿Qué es el síndrome de fatiga crónica?

También conocido como “enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo” o “encefalomielitis miálgica”, este síndrome es una dolencia compleja que tiene como característica central la aparición de una fatiga extrema sin relación con ninguna enfermedad en el paciente que pueda justificarla.

Este cansancio tan intenso puede llegar a limitar su vida hasta el punto de impedir desarrollar con normalidad actividades cotidianas como hacer las tareas domésticas, acudir a trabajar, estudiar e, incluso, mantener relaciones sociales y familiares como lo hacía antes de su enfermedad.

El cansancio puede ser tan extremo que se calcula que uno de cada cuatro enfermos acaba pasando largas temporadas encamado o confinado en su casa. Además, otra característica de esta fatiga es que no mejora, o lo hace muy poco, con el reposo y el sueño.

Puede afectar a cualquier persona y de cualquier edad, aunque lo más frecuente es que sean mujeres de entre 40 y 60 años.

Síntomas del síndrome de fatiga crónica.

Los síntomas principales que definen el síndrome y que aparecen en la mayoría de los pacientes son:

  • Fatiga intensa que condiciona una reducción drástica en la capacidad de hacer actividades que antes del síndrome el paciente hacía con normalidad.

Este fatiga no mejora con el sueño ni con el descanso y no es el resultado de haber hecho alguna actividad inusualmente intensa.

  • Todo el cuadro que sufre el paciente se agrava después de realizar alguna actividad física o mental que antes no hubiera supuesto ningún problema para la persona. Es lo que se denomina el malestar posesfuerzo; el empeoramiento de los síntomas después de hacer un mínimo esfuerzo físico, mental o emocional. Los síntomas suelen agravarse entre 12 y 48 horas después de la actividad y pueden mantenerse durante días o semanas.

Acudir a una celebración, un ritmo habitual de trabajo, un paseo corto o una simple ducha pueden dejar a estos pacientes agotados, incluso postrados en cama, durante días.

  • Aunque, como ya comentábamos, la fatiga extrema no tiende a remitir significativamente con el sueño, algunas personas pueden tener añadido a su sintomatología de cansancio crónico dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormidas.
  • Alteraciones del pensamiento y la memoria, con dificultad para pensar con agilidad, centrar la atención y recordar cosas. Los pacientes suelen referir una sensación de “cabeza espesa” o de “mente nublada”.
  • Es frecuente que estas personas también sientan que se agravan al incorporarse o al ponerse de pie. Pueden llegar a sentirse aturdidas, mareadas, débiles o a punto de desmayarse y podrían sentir también alteraciones en la visión, como ver borroso o ver puntitos.

Otros síntomas que también pueden presentarse serían:

  • Dolores musculares y articulares sin presencia de hinchazón ni inflamación.
  • Dolores de cabeza.
  • Mareos.
  • Ganglios linfáticos dolorosos en cuello o axilas.
  • Dolores de garganta frecuentes.
  • Problemas digestivos como malas digestiones o síndrome de colon irritable.
  • Escalofríos que se alternan con sudores nocturnos.

Las complicaciones más frecuentes que pueden aparecer en los pacientes con un síndrome de fatiga crónica más severo son:

  • Depresión y problemas emocionales.
  • Aislamiento social y limitaciones graves en su estilo y hábitos de vida.
  • Aumento del absentismo laboral, incluso con incapacidad para seguir desarrollando su trabajo habitual.

Causas del síndrome de fatiga crónica.

El origen de esta enfermedad es desconocido. Parece ser que puede haber una predisposición constitucional en algunas personas a tener una baja resistencia a la actividad física y mental y que, sobre este terreno personal, una serie de desencadenantes puedan hacer que la enfermedad se desarrolle. Estos desencadenantes podrían ser:

  • Infecciones. Muchos pacientes pueden comenzar a desarrollar su enfermedad tras sufrir un cuadro infeccioso (generalmente vírico aunque también puede ser de origen bacteriano o por hongos) como una gripe, un resfriado o un catarro común, un herpes o el propio cuadro clínico del Covid 19, como ya lo estamos viendo en algunos afectados por este coronavirus.
  • Alteraciones en el sistema inmunitario. Se observa que algunas enfermedades autoinmunes comparten muchos síntomas con el síndrome de fatiga crónica. Además ambas son más frecuentes en mujeres y se dan preferentemente en el mismo rango de edad.
  • Desequilibrios hormonales. Algunas personas que padecen la enfermedad pueden llegar a presentar niveles anormales de algunas hormonas sin causa aparente.
  • Estrés emocional. Muchos pacientes refieren haber comenzado con sus síntomas tras un periodo de estrés intenso o tras algún acontecimiento traumático o difícil de manejar emocionalmente.

Diagnóstico del síndrome de fatiga crónica.

El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad compleja y aún mal comprendida por lo que su diagnóstico tampoco resulta sencillo. De hecho, se estima que en los EEUU el 90% de las personas que sufren esta enfermedad no han sido correctamente diagnosticadas.

No existe ninguna prueba que pueda confirmar un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. Los síntomas de la fatiga crónica pueden ser similares a muchos otros problemas de salud por lo que el diagnóstico se basará, en gran medida, en descartar otras enfermedades que puedan justificar y estar detrás del cuadro que presente la persona.

Tratamiento convencional del síndrome de fatiga crónica.

No existe un tratamiento curativo de este síndrome y el tratamiento se orientará a mejorar y aliviar los síntomas del paciente mediante medicación y técnicas de terapia cognitivo-emocional y físicas.

La Homeopatía en el tratamiento del síndrome de fatiga crónica.

En esta compleja y limitante enfermedad, todo lo que podamos aportar en la mejora de la calidad de vida de estos pacientes ha de ser tenido en cuenta, y más si cabe si hablamos de medicamentos como los homeopáticos con dos características especialmente interesantes en este tipo de dolencia con  tendencia a una evolución larga en el tiempo:

  • Son medicamentos seguros que podremos usar en cualquier tipo de paciente, incluso en mujeres embarazadas.
  • Son medicamentos que actúan estimulando los mecanismos de autoregulación del organismo.

En el abordaje homeopático de estos pacientes siempre tendremos en cuenta tres aspectos:

  • ¿Quién es la persona que está sufriendo la enfermedad?

Sus tendencias patológicas, sus antecedentes personales y familiares, su constitución física, cómo son sus vínculos familiares y personales, su trabajo, cómo se define a nivel emocional, sus hábitos y aficiones, experiencias vitales que hayan marcado su vida o que, incluso, él mismo relacione con el comienzo de su cansancio.

Pues bien, conocer todo ello (y algunas cosas más) nos acercará a poder identificar los medicamentos homeopáticos de autoregulación que cada paciente necesitará para intentar poner a su organismo en un nuevo estado de equilibrio más confortable.

Medicamentos como, y son solo algunos ejemplos, como LACHESIS, SEPIA, SILICEA, PHOSPHORUS, NATRUM MURIATICUM, LYCOPODIUM o ayudarán a estos pacientes a mejorar su capacidad de adaptación a la actividad y al esfuerzo tanto mental como físico.

  • ¿Cómo está manifestando los síntomas esa persona?

Veíamos que el síndrome de fatiga crónica tiene el cansancio extremo como síntoma principal pero que ni es el único, ni se presenta de la misma manera en cada persona. Así, usaremos medicamentos homeopáticos en cada paciente adaptados a las características propias en las que se está expresando su enfermedad.

  • ¿Existe algún desencadenante que el paciente reconozca como origen de su enfermedad?

Así, habrá pacientes que nos cuenten que todo comenzó tras una infección y podremos pensar en medicamentos homeopáticos como INFLUENCINUM, VACCINOTOXINUM o STREPTOCOCCINUM.

Otras veces será tras una pérdida (IGNATIA, NATRUM MURIATICUM, ACIDUM PHOSPHORICUM), una situación de abuso o vivida como humillante (STAPHYSAGRIA), una sobrecarga de trabajo o de responsabilidades familiares (NUX VOMICA, SEPIA), un accidente o una intervención quirúrgica de la que no acabó nunca de recuperarse (ARNICA) o una vivencia de miedo aterrador, como podría ser una experiencia cercana a la muerte (OPIUM, ACONITUM)

Voy a citar los síntomas, los aspectos de la enfermedad que podremos tener en cuenta a la hora de ayudar a estos pacientes, y algunos de los medicamentos homeopáticos que con mayor frecuencia solemos usar en este tipo de situaciones clínicas.

Insisto, no son todos los medicamentos homeopáticos que tenemos a nuestra disposición para tratar estas situaciones pero puede darnos una idea de la dimensión terapéutica que la homeopatía puede aportarnos en estos pacientes. Siempre habrá que individualizar el síntoma para indicar el medicamento homeopático más ajustado a cada caso.

El cansancio.

KALIUM PHOSPHORICUM, ACIDUM PHOSPHORICUM, SEPIA, CHINA, PSORINUM.

El dolor.

ARNICA, RHUS TOXICODENDRON, BRYONIA, CUPRUM METALLICUM, COLOCYNTHIS.

Los problemas de sueño.

COFFEA, IGNATIA, KALIUM PHOSPHORICUM, LACHESIS, ARSENICUM ALBUM, NUX VOMICA

La depresión, el estrés y la ansiedad.

IGNATIA, AURUM METALLICUM, SEPIA, ARGENTUM NITRICUM, GELSEMIUM, ACIDUM PHOSPHORICUM.

Los problemas de memoria y concentración.

ANACARDIUM, BARYTA CARBONICA, KALIUM PHOSPHORICUM, THUYA, GRAPHITES.

Los mareos.

BRYONIA, COCCULUS, TABACUM, CONIUM.

Como vemos, el abordaje homeopático de los pacientes que sufren este síndrome de fatiga crónica contempla toda la globalidad de su realidad; quiénes son esas personas que sufren, cómo es su sufrimiento y qué ha podido desequilibrarlos, tanto a nivel físico como emocional.

Además, la homeopatía siempre podrá utilizarse junto con otras terapéuticas físicas, emocionales y farmacológicas cuando lo consideremos oportuno.

#HomeopatíaSuma

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