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La homeopatía en el tratamiento de las flatulencias

Doctor: tengo gases” es una de las frases que con frecuencia solemos escuchar en la consulta. De hecho, hasta un 7% de las personas declaran padecer de eructos excesivos o molestos y un 11% refiere sentir distensión abdominal con frecuencia.

En este post vamos a ver por qué se produce la flatulencia, qué síntomas suele provocar, qué podemos hacer para aliviar esas molestias y qué puede aportarnos la homeopatía en este empeño.

¿Qué es la flatulencia?

La presencia de gases en el aparato digestivo es algo normal y forman parte del proceso de la digestión. Pero en ocasiones estos gases pueden ser excesivos y, además, pueden quedarse atascados y no moverse con facilidad a través del aparato digestivo, dando origen a dolores y molestias.

En relación con los gases del digestivo hay tres conceptos que vale la pena aclarar:

  • Meteorismo. Es la distensión del abdomen causada por la acumulación de una cantidad excesiva de gases en el tracto gastrointestinal, ya sea en el intestino o en el estómago. Es frecuente que se acompañe de dolores y molestias abdominales.
  • Eructo. Es la eliminación por la boca de aire o gases contenidos en el estómago.
  • Flatulencia. Es la expulsión de gases intestinales por el ano.

Como vemos, los eructos y las flatulencias tan solo son el resultado de la expulsión natural de los gases que se producen durante la digestión y también, como veremos, del aire que ingerimos cuando comemos. Lo que ocurre es que en muchas ocasiones asociamos el concepto de flatulencia al hecho de tener molestias abdominales relacionadas con el exceso de gases y con la dificultad para expulsarlos.

Así que insistir en que la eliminación de este gas, a través de eructos y ventosidades, es algo normal y forma parte de los mecanismos naturales de una digestión correcta. 

¿Qué síntomas puede producir el exceso de gases?

Eructar, en particular durante la comida o inmediatamente después, y expulsar ventosidades es normal. Se estima que la mayoría de las personas expulsamos gases hasta 20 veces al día, por lo que eructar y expulsar gases no tiene por que ser un signo de problemas digestivos.

Ahora bien, el exceso de gas intestinal sí puede provocar  algunos signos y síntomas, más o menos molestos, que habrá que tener en cuenta:

  • Eructos y ventosidades excesivas.
  • Dolor, calambres y retortijones abdominales.
  • Sensación de plenitud abdominal y disminución del apetito.
  • Hinchazón abdominal.

A veces estas molestias pueden irradiar a la zona torácica y dar incluso la sensación de estar frente a síntomas cardíacos.

Estas molestias pueden llegar a afectar a la persona que las sufre hasta el punto de no dejarle llevar una vida normal, al interferir con sus actividades habituales. Además, si estos gases se acompañan de otros signos y síntomas pueden hacernos pensar en alguna enfermedad que sí sea necesario tratar lo antes posible.

Así, deberemos consultar siempre al médico para descartar un verdadero problema de salud cuando las molestias abdominales propias del excesos de gases se acompañen de alguno de estos otros síntomas:

  • Sangre en las heces.
  • Cambio de color o consistencia de las heces.
  • Cambio en la frecuencia de las deposiciones con aparición de estreñimiento, diarreas o la alternancia entre estos dos estados.
  • Aparición de náuseas o vómitos frecuentes.
  • Aparición de algún bulto abdominal.
  • Pérdida de peso.

¿Qué causa que los gases digestivos nos provoquen molestias?

Lo primero que hay que decir es que la sensibilidad a la presencia de una cantidad natural de gases en el aparato digestivo es muy personal y lo que para una persona puede ser normal para otra puede resultar intolerable. Y también hay que tener en cuenta que la sensibilidad a la distensión del tracto digestivo y la intensidad de las molestias producidas por los gases tienden a aumentar con el estrés.

Hay diversos factores que pueden influir en la aparición de los síntomas relacionados con los gases, como son la cantidad de aire que tragamos al comer, la eficacia del tracto gastrointestinal para mover y expulsar el aire y la cantidad de gases que producen las bacterias que habitan nuestro intestino durante el proceso de digestión de los alimentos.

En más ocasiones de las que pensamos el hecho de tragar demasiado aire al comer puede ser un  factor clave en la presencia de un exceso de gas en nuestro digestivo. Comer demasiado deprisa engullendo la comida y la bebida, beber con pajita, masticar chicle y comer caramelos habitualmente, hablar mucho mientras comemos o llevar prótesis dentales mal ajustadas pueden ser causa de esa ingesta excesiva de aire.

También parecer ser que muchas de las personas que sufren de síntomas relacionados con los gases digestivos no tragan excesivo aire ni tampoco producen gases en exceso. En cambio parece que la movilización de ese gas a lo largo del tracto digestivo, desde el estómago hasta el recto, es mucho más lento de lo normal en estas personas, con lo que los gases tienden a acumularse y esto es lo que acabará dando las molestias que estas personas sufren. Hay algunas personas que tienen dificultad para digerir determinados alimentos, especialmente coles, legumbres y alimentos ricos en fibra. Estos alimentos llegarán parcialmente digeridos hasta el colon y allí las bacterias intestinales acabarán de digerirlos pero a expensas de producir una gran cantidad de gases.

Esto mismo ocurre en algunas personas que tienen dificultad para digerir la lactosa, el azúcar de la leche, porque no producen suficiente cantidad de lactasa, enzima necesaria para digerir este azúcar. El exceso de lactosa sin digerir llega al colon y allí las bacterias la acaban de descomponer produciendo una gran cantidad de gases.

Determinados medicamentos, edulcorantes y aditivos alimentarios, los suplementos de fibra o el consumo habitual de bebidas carbonatadas también pueden estar detrás del exceso de gases digestivos.

Algunas enfermedades intestinales como el Crohn, la colitis ulcerosa, la diverticulosis y trastornos como el estreñimiento también se asocian al exceso de gases y a sus síntomas. Y no olvidar la celiaquía, la intolerancia al gluten, cada vez más presente en nuestra sociedad por el consumo masivo de cereales y harinas tratados y refinados.

Hábitos que pueden ayudarnos a prevenir el exceso de gases y sus molestias

Hemos hablado durante todo el post de la importancia en el proceso de la digestión de las bacterias que se alojan en nuestro tracto digestivo. Su equilibrio depende, en grandísima medida, de lo que comemos pues esos restos de nuestra alimentación que llegan hasta el colon formarán el lecho en donde estas bacterias se desarrollarán y crecerán.

Una alimentación rica en productos industriales y refinados, comida precocinada y envasada, carnes y embutidos, dulces y azúcar, café y alcohol en exceso y, en general, con presencia de aditivos químicos tanto en su producción (pesticidas, abonos químicos) como en su preparación (colorantes y conservantes), crea un “mal suelo” en el que crecer y desarrollarse nuestra flora intestinal, lo que ahora se conoce como la microbiota.

Una alimentación basada en cereales integrales, legumbres, verduras, frutas, pescado, huevos y pequeñas cantidades de frutos secos y semillas garantizarán el mejor terreno para el desarrollo de una microbiota sana y equilibrada.

Es verdad que la fibra resulta, en algunas personas, difícil de procesar y que su exceso puede estar relacionado con un aumento de los gases intestinales, pero esto suele tener más que ver con el consumo de alimentos refinados a los que luego se les enriquece con salvado o a que se consumen alimentos ricos en fibra (legumbres, algunas verduras y frutas) pero dentro de una alimentación no muy bien organizada.

Como siempre, habrá que valorar que tipo de alimentación convendrá más a cada persona de manera individualizada, pero algunos hábitos en relación con la alimentación pueden ayudar en gran manera a evitar el exceso de gases a un buen número de personas:

  • Evitar comer en exceso. Sobrecargar el aparato digestivo suele ser una de las causas más frecuentes de gases y flatulencias.
  • Hacer comidas simples. Cuantos menos alimentos diferentes haya en una comida, más sencilla será su digestión. Comidas simples, de “plato único, será lo ideal.
  • Evitar la fruta de postre. Siempre es mejor comerla como aperitivo, un poco antes de las comidas, o a media mañana o de merienda.
  • No consumir lácteos. Es mejor dejárselos a los lactantes y a los niños pequeños, para los que sí es un alimento fundamental. Los adultos no necesitamos lácteos y, en muchas ocasiones, sientan mal.
  • Observar que alimentos nos sientan mejor y peor. Las verduras y las legumbres son muy buenas pero a veces no todas sientan muy bien a todo el mundo. Escuchar y hacer caso al cuerpo es fundamental siempre.
  • Consumir cereales integrales en forma de grano. La fibra de las verduras, las legumbres y los cereales es fundamental para la buena salud de nuestro aparato digestivo y de nuestro organismo en general, pero tendemos a consumir cada vez menos estos alimentos. El arroz integral es un tesoro de la alimentación que debiera estar presente a diario, evitando las harinas refinadas en forma de pan y pastas. Cuando vayamos a comer cereales, siempre es mejor el grano entero cocinado que las harinas, igual que también es siempre mejor la fruta entera que los zumos.
  • Disminuir las frituras y los alimentos muy grasos. La grasa dificulta la eliminación de gases de los intestinos así que ojo con su exceso.
  • Evitar bebidas carbonatadas y edulcorantes artificiales. Son causa frecuente del aumento de los gases intestinales.
  • Masticar bien los alimentos. Piensa que la digestión empieza en la boca al triturar los alimentos y mezclarlos con las enzimas digestivas que tenemos en la saliva.
  • Comer tranquilo, comer despacio. Así evitarás tragar aire en exceso y el estrés no alterará tus procesos digestivos.

La homeopatía en el tratamiento de los gases y las flatulencias

Como siempre ocurre cuando abordamos cualquier problema de salud con homeopatía, no basta con saber que la persona sufre de gases sino que es fundamental conocer de que manera se manifiestan sus molestias. Así tendremos diferentes medicamentos homeopáticos adaptados a cada caso y a cada paciente.

Además, con nuestros medicamentos homeopáticos podremos actuar a distintos niveles en cada paciente. A veces nos puede interesar actuar sobre la regulación de las funciones digestivas de pacientes con tendencia a este tipo de problemas, en cambio otras veces usaremos los medicamentos homeopáticos para tratar síntomas puntuales producidos por alguna situación concreta que haya ocasionado un aumento de los gases intestinales.

Aunque no son todos, a modo de ejemplo citaré algunos de medicamentos homeopáticos utilizados con mayor frecuencia en el contexto de los gases, las flatulencias y las molestias que provocan:

  • Lycopodium. Es muy útil en los pacientes que notan que se hinchan nada más comer, incluso con pequeñas cantidades de comida, hasta el punto de necesitar aflojarse todo lo que les oprima el abdomen. La distensión abdominal suele ser de la parte baja del abdomen.
  • Carbo vegetabilis. El carbón vegetal se ha usado clásicamente para reducir los gases digestivos y en homeopatía también lo utilizamos en forma de medicamento homeopático. Sirve, sobre todo, en las personas con gases y distensión abdominal de la parte alta del abdomen. Están peor tumbados y se alivian mucho de sus molestias el emitir eructos. Suelen ser personas muy sensibles al alcohol y a las grasas.
  • China. Aquí la distensión es de todo el abdomen y la persona se queja de que le duele al tocarse. Es un buen medicamento de las crisis agudas de flatulencias con muchos ruidos y dolores abdominales.
  • Antimonium crudum. Pacientes con eructos frecuentes con el sabor de los alimentos ingeridos. Son cuadros que suelen estar relacionados con comidas demasiado copiosas.
  • Pulsatilla. También es un buen medicamento de eructos con el sabor de los alimentos. Personas con digestiones lentas con hinchazón abdominal y sensación de pesadez de estómago. Todo empeora con las grasas.
  • Graphites. En estos pacientes los gases producen sensación de plenitud y de pesadez abdominal. Pueden tener dolores gástricos que mejoran con alimentos o bebidas calientes. Suelen ser personas estreñidas y con hemorroides.
  • Kalium carbonicum. Flatulencia que aparece ante la menor ingesta de alimentos; “Todo me da gases”. Suelen ser personas estreñidas con deposiciones difíciles y dolorosas y también con tendencia a sufrir hemorroides sangrantes y muy molestas que suelen mejorar con el frío y sentándose sobre superficies duras.
  • Asa foetida. Hinchazón gástrica con eructos difíciles y ruidosos con sensación “como de bola” en el esófago.
  • Cuprum metallicum, Colocynthis, Magnesia phosphorica. Serán medicamentos homeopáticos muy interesantes en las flatulencias acompañadas de dolores cólicos.

Mención aparte merece el tratamiento con homeopatía de los gases y los cólicos del lactante en los más pequeños.

En mi experiencia, tanto regulando la función digestiva como aliviando los síntomas puntuales del exceso de gases intestinales, la homeopatía resulta una opción segura y muy eficaz a tener siempre en cuenta.

#HomeopatíaSuma

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