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Homeopatía en el Tratamiento del Síndrome de Piernas Inquietas

El síndrome de las piernas inquietas es un trastorno neurológico que se caracteriza por la aparición de una sensación desagradable en las piernas, que no suele definirse habitualmente como dolorosa y que obliga a la persona a moverlas para aliviar las molestias. Esta desazón aparece cuando el paciente está en reposo, fundamentalmente sentado o tumbado, por lo que es muy frecuente que se agrave por la noche en la cama. Y, como veremos, la homeopatía puede ser un aliado de primera línea en el tratamiento de sus síntomas.

El síndrome de las piernas inquietas se estima que afecta al 10% de la población de Europa y EE. UU., con menor incidencia en otras áreas geográficas. No está claro pero esto puede tener que ver con cierta tendencia racial de la enfermedad o con deficiencias en su diagnóstico.

Es ligeramente más frecuente en las mujeres y aunque puede aparecer a cualquier edad, incluso desde la infancia, la mayoría de los pacientes que lo sufren son de edad media o mayores. Además, la intensidad de los síntomas suelen aumentar con la edad; los pacientes mayores sufren los síntomas con mayor frecuencia e intensidad y durante períodos de tiempo más prolongados.

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

El síndrome de las piernas inquietas, también conocido como la enfermedad de Willis-Ekbom, parece tratarse de un trastorno neurológico pero lo cierto es que, a día de hoy, no se tiene claro cuál es su origen. Los investigadores parecen vincularlo a un desequilibrio en la dopamina, un neurotransmisor encargado, entre otras cosas, de controlar los movimientos musculares.

A menudo no hay una causa conocida (síndrome de piernas inquietas idiopático) a la que se le pueda atribuir la sintomatología que siente el paciente pero sí que hay algunos factores de riesgo que pueden relacionarse con un número significativo de las personas que sufren este síndrome:

  • Herencia. Parece que puede haber una relación familiar, sobre todo cuando aparece en personas menores de 40 años. De hecho uno de cada tres pacientes tiene antecedentes familiares de sufrir esta dolencia.
  • Embarazo y cambios hormonales. Algunas mujeres debutan o se agravan de su síndrome de piernas inquietas durante el embarazo, principalmente en el tercer trimestre. Sin embargo, también es frecuente que los síntomas desaparezcan tras el parto.
  • Daños en los nervios periféricos. Es lo que se conoce como neuropatía periférica y suele estar relacionado con algunas enfermedades crónicas como la diabetes o adicciones como el alcoholismo.
  • Deficiencia de hierro. Incluso sin llegar a tener anemia, los niveles bajos de hierro, hemoglobina o ferritina se han relacionado con una mayor incidencia de este síndrome.
  • Enfermedades inflamatorias intestinales. La celiaquía y la intolerancia al gluten, fundamentalmente, junto con otras dolencias inflamatorias del digestivo, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, pueden contribuir a una mala absorción del hierro y, además, a generar un cuadro inflamatorio sistémico crónico que se relacione con este síndrome de piernas inquietas.
  • Problemas renales. La alteración del equilibrio de minerales y electrolitos que se produce en el organismo en este tipo de situaciones puede estar también relacionado con la aparición de la sintomatología.
  • Afecciones y lesiones de la médula espinal. Incluso el haber recibido anestesia epidural puede estar relacionado con la aparición de las piernas inquietas.
  • Consumo de determinados medicamentos. Entre ellos antidepresivos, antagonistas de la dopamina o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. También es frecuente que aparezcan las piernas inquietas durante la fase en la que los pacientes están bajando el consumo de medicamentos tranquilizantes.
  • Hábitos de vida. El consumo excesivo de café, tabaco y alcohol, así como el sedentarismo aumentan las posibilidades de sufrir de piernas inquietas.
  • Estrés y problemas emocionales. Estas situaciones pueden desencadenar y agravar la sintomatología.
  • Enfermedades neurológicas. Algunos trastornos neurológicos como el Parkinson o la esclerosis múltiple también se relacionan con una mayor incidencia de las piernas inquietas.

Síntomas del síndrome de piernas inquietas

Los síntomas van a estar relacionados con una sensación desagradable en las piernas que aparece al acostarse o con el reposo, y que obliga al paciente a moverlas para encontrar alivio.

Esa sensación desagradable, esa desazón que se siente en las piernas, no siempre resulta fácil de describir a los pacientes. Suelen referirse a ella como un hormigueo o un cosquilleo, incluso como si algo estuviera moviéndose por dentro. Sensación de picor, ardor, tirón, cosquilleo, pulsaciones o como si tuvieran alfileres en las piernas y en los pies, son también algunas de las formas más habituales de describir estas molestias. Incluso algunos pacientes pueden llegar a sentir dolor.

Estas sensaciones aparecen después de estar un tiempo en reposo, sentado o tumbado, por lo que es característico que todos los síntomas sean más intensos y frecuentes durante la noche, aunque también podrán aparecer tras estar tiempo en el coche, un avión o sentado en una reunión y puede dificultar en gran medida las actividades profesionales o el estudio al impedir permanecer largo tiempo quieto y sentado. Estas sensaciones también pueden aparecer, aunque con menos frecuencia, en los muslos y en los brazos.

La otra característica que define el síndrome de piernas inquietas es el alivio momentáneo de estas sensaciones con el movimiento; caminando, sacudiendo las piernas o estirándolas.

Además, un porcentaje importante de estos pacientes, se estima que el 80%, sufren de espasmos nocturnos de las piernas que hace que las piernas se agiten, incluso llegando a patear,  espontáneamente durante el sueño.

Complicaciones del síndrome de piernas inquietas

Este síndrome y su sintomatología no supone en sí mismo un problema orgánico serio, ni provoca otras afecciones graves ni complicaciones importantes, pero sí que puede afectar y perturbar la calidad de vida de los pacientes de una forma intensa.

Lo que más se ve afectado es la calidad del sueño, con todos los problemas que ello conlleva; somnolencia diurna, pérdida de concentración y memoria, irritabilidad e, incluso, ansiedad y depresión. Además, esa falta de sueño no es fácil de recuperar con las siestas pues este sueño también suele verse alterado.

Por otro lado, el no poder permanecer sentado durante periodos más o menos prolongados de tiempo afectará a situaciones cotidianas de la vida tanto profesional como personal del paciente.

En este contexto es muy razonable pensar que muchos pacientes que sufren de piernas inquietas puedan acabar desarrollando cuadros ansiosodepresivos.

Diagnóstico del síndrome de piernas inquietas

Si bien el diagnóstico de las piernas inquietas se basa, fundamentalmente, en una serie de criterios clínicos, el médico podrá pedir ciertas pruebas para descartar posibles causas orgánicas, como enfermedades neurológicas, renales o hepáticas, siempre que se encuentren datos que hagan sospechar algún trastorno asociado. Una analítica de sangre buscando hierro bajo suele ser una prueba habitual.

Los criterios clínicos básicos que deben aparecer en la entrevista con el paciente son:

  • Sentir un fuerte impulso de mover las piernas acompañado de una sensación molesta, incómoda.
  • Los síntomas aparecen o empeoran en reposo, sentado o acostado.
  • Los síntomas mejoran con el movimiento y empeoran por la noche.
  • Descartar otras enfermedades que puedan causar síntomas similares.

Tratamiento de las piernas inquietas

Si el síndrome de piernas inquietas está asociado a alguna situación médica mal controlada, como puede ser una diabetes, un problema renal, una sobrecarga hepática o una anemia, su tratamiento será la primera actuación a tener en cuenta.

También pueden ser muy interesantes determinados hábitos de vida:

  • Hacer ejercicio habitualmente.
  • Cuidar los hábitos de sueño. Tener un horario regular de sueño, evitar actividades estresantes cerca del momento de acostarse, cuidar el ambiente del dormitorio o cenar ligero pueden considerarse pautas de una buena higiene del sueño.
  • Eliminar el consumo de café, alcohol y tabaco. Evitar el gluten suele ser muy recomendable para muchos pacientes, incluso no siendo celíacos.
  • Relajarse antes de ir a la cama. Hacer estiramientos antes de acostarse, tomar un baño o darse un ligero masaje en las piernas con algún gel o crema relajante, meditar, escuchar música… cualquier cosa que contribuya a serenarnos.
  • Siempre es aconsejable repasar con el médico los medicamentos que se están tomando, no fuera que alguno de ellos tuviera como efecto secundario sensaciones similares a las piernas inquietas.

Si nada de esto alivia al paciente y su sintomatología es intensa y perturba seriamente la calidad de vida del paciente, existe la posibilidad de usar algunos medicamentos que aumentan el nivel de dopamina en el cerebro u otros como la gabapentina, los opioides, los relajantes musculares y los medicamentos hipnóticos para ayudar a dormir.

Siempre hay que tener en cuenta que estos medicamentos pueden producir ciertos efectos no deseados a corto plazo como náuseas, fatiga y sensación de inestabilidad y aturdimiento. Incluso algunos de ellos pueden llegar a causar alteraciones en el control de los impulsos y somnolencia diurna.

Síndrome de piernas inquietas y embarazo

Según un trabajo publicado por el Grupo de Estudio de la Sociedad Española de Neurología y de la Sociedad Española de Sueño, el síndrome de piernas inquietas es especialmente frecuente durante el embarazo, más durante el tercer trimestre. Y destacan también que a mayor número de embarazos también mayor frecuencia de sufrir el síndrome.

En la mayoría de las mujeres los síntomas remiten en las semanas siguientes al parto pero la posibilidad de manifestar piernas inquietas en un futuro también es mayor si la mujer lo ha sufrido durante el embarazo.

Tener niveles bajos de hemoglobina, hierro, ferritina o ácido fólico, así como tener antecedentes familiares, haber sufrido de piernas inquietas con anterioridad o consumir café de forma habitual, también aumentan la posibilidad de sufrirlo.

En relación al tratamiento, el Grupo afirma en este trabajo que “por motivos éticos, no se han realizado estudios que valoren la eficacia en el síndrome de piernas inquietas asociado al embarazo con los fármacos útiles para tratar el síndrome de piernas inquietas idiopático. Tampoco se conoce bien el riesgo teratógeno de estos fármacos”.

Dicho esto, es normal que los tratamientos farmacológicos de los que se disponen no estén aconsejados durante el embarazo, en la medida de lo posible.

La homeopatía en el tratamiento del síndrome de piernas inquietas

La seguridad de los medicamentos homeopáticos y su capacidad reguladora del sistema nervioso hacen de la homeopatía una opción de tratamiento a tener siempre en cuenta en estos pacientes, más si cabe en el caso de embarazadas, personas con problemas renales o hepáticos y en pacientes con otros tratamientos farmacológicos.

Son diferentes los medicamentos homeopáticos que podremos usar, siempre teniendo en cuenta las características particulares de cada caso. Es decir, en homeopatía la individualización de cada tratamiento es fundamental para conseguir los mayores beneficios de la terapéutica.

En mi experiencia, el medicamento más utilizado es:

  • ZINCUM METALLICUM. Son pacientes que presentarán la sintomatología más clásica, con sensación de inquietud en las piernas que les impulsa a moverlas. Suelen tener además espasmos y sacudidas bruscas de las piernas durante el sueño que pueden llegar a interrumpir el mismo. Es frecuente que todo se agrave en un contexto de agotamiento mental y nervioso con hiperexcitabilidad de todo el sistema nervioso, hasta el punto de sobresaltarse ante el menor ruido. La indicación de este medicamento se refuerza si el paciente presenta una marcada intolerancia al vino, con malestar digestivo y cefaleas a poca cantidad que ingiera.
  • MEDORRHINUM también es un buen medicamento para las piernas inquietas. Un dato muy significativo de estos pacientes, porque no suele ser habitual, es que refieran sensación dolorosa acompañando a la agitación de las piernas y a la necesidad de moverlas. Suelen ser personas que buscan hacer las cosas lo más rápido posible, siempre agitadas, precipitadas y preocupadas. No toleran la inactividad y es también característico que se sientan mejor, en general, a la tarde- noche que durante la mañana.
  • ARSENICUM ALBUM puede ayudar a personas muy ansiosas, miedosas y agitadas con un claro empeoramiento de todos sus síntomas durante la noche y con el frío, en cualquiera de sus formas. El peor momento para la inquietud de sus piernas será durante la noche, fundamentalmente de doce a tres de la madrugada, y se acompañará de una intensa angustia, “como si se fuera a morir”. Otro síntoma que nos confirmaría la utilidad del medicamento sería la sensación de ardor en las piernas que se calma, paradógicamente, con calor local o general.
  • RHUS TOXICODENDRON será útil para personas que desean cambiar constantemente de posición para aliviar sus síntomas; no pueden parar en la cama. Se despiertan cansados pues sufren de insomnio, peor después de la media noche. La inquietud en las piernas se puede acompañar de sensación de rigidez y de sobrecarga muscular. Incluso, pueden despertarse soñando que hacen ejercicios pesados.
  • TARENTULA CUBENSIS es una araña de Cuba de cuyo veneno obtenemos un medicamento homeopático muy útil para algunos pacientes con piernas inquietas. En estos pacientes la agitación también se acompañará de dolor ardiente e intenso que obliga al enfermo a caminar. Todo se agrava por la noche.
  • ARNICA MONTANA no será de los medicamentos homeopáticos más utilizados pero puede tener interés en pacientes agotados físicamente con sensación de dolorimiento general, un poco como si estuvieran apaleados. La cama les parece dura y no pueden dormir, agitados y moviéndose constantemente. La agitación suele ser máxima sobre las dos o tres de la madrugada y se pueden despertar bruscamente muy angustiados.
  • LACHESIS MUTUS puede ser un medicamento especialmente interesante en mujeres que sufran o se agraven de su inquietud en las piernas justo antes de las reglas, notando una clara mejoría con la llegada del flujo menstrual. También pensaremos en él cuando las piernas inquietas debuten con la menopausia, pues son mujeres que se agravarán en general de todos sus males con el cese de cualquier flujo natural. Suelen ser personas congestivas, calurosas y que no soportan que nada les constriña ni que les limite, ni física ni emocionalmente.

Son solo algunos ejemplos para ilustrar las posibilidades de la homeopatía y lo importante de ir más allá del diagnóstico simple para detenernos en las características particulares que definen la forma individual de manifestar la enfermedad en cada persona. El médico experto en homeopatía, tras hacer una profunda historia clínica de cada paciente, indicará el mejor tratamiento en cada caso.

#HomeopatíaSuma

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