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La hafefofobia o afenfosfobia (se la denomina de varias maneras) es el miedo irracional y exagerado a tocar y a ser tocado por otras personas. En este post vamos a profundizar sobre sus causas, sus síntomas y cómo intentar superarla ayudándonos de la Homeopatía. Pero primero quiero contaros una historia.

Hafefobia: el miedo a tocarnos, el Covid 19 y la Homeopatía

Por Dr. Guillermo Basauri

La hafefofobia o afenfosfobia (se la denomina de varias maneras) es el miedo irracional y exagerado a tocar y a ser tocado por otras personas. En este post vamos a profundizar sobre sus causas, sus síntomas y cómo intentar superarla ayudándonos de la Homeopatía. Pero primero quiero contaros una historia.

Una historia sobre la piel y nuestro sistema nervioso.

Toda esta maravillosa y compleja realidad que somos cada uno de nosotros comienza en el interior del cuerpo de una mujer el día en que dos células, un óvulo y un espermatozoide, se unen, se fusionan para formar una sola célula. A partir de ese momento, esa primera célula en la que se ha fusionado el material genético del padre y de la madre comienza un proceso de multiplicación y de diferenciación. Es decir, esa primera célula se divide para formar dos, esas dos lo hacen para formar cuatro, de cuatro pasan a ocho y así vamos creciendo.

Pero, es evidente, con crecer no basta. Es necesario además que esas células se vayan diferenciando para así poder ir formando los distintos tejidos y órganos que forman nuestro organismo. Es increíble pensar que la sangre, los huesos, el hígado, los tendones y todo lo que somos provenga de una sola célula.

Así que, en el comienzo de ese proceso de diferenciación, al cabo de unas tres semanas tras la unión del óvulo y el espermatozoide, comienzan a formarse lo que se conoce como las hojas embrionarias. Ese amasijo de células que hasta entonces solo crecía a base de multiplicar su número, comienza a organizarse en tres capas y cada una de esas capas comienza, a su vez, a desarrollar características específicas. A esas hojas las conocemos como el ectodermo, el endodermo y el mesodermo.

Pues bien, a partir de la lámina de células que conocemos como el endodermo se formarán el intestino, el hígado, el páncreas, los riñones y la mayoría de los órganos internos.

El mesodermo será el encargado de formar el sistema esquelético, los músculos, el sistema circulatorio y el aparato reproductor.

Y el ectodermo tendrá la responsabilidad de formar parte del sistema digestivo, las glándulas mamarias, el pelo, las uñas y nuestro sistema nervioso y la epidermis, la parte externa de la piel, la que entra en contacto con el mundo. Como veis, la historia entre nuestra piel y nuestro sistema nervioso comienza desde su origen.

Sabiendo esto es fácil, es natural, entender cómo las enfermedades de la piel están tan vinculadas a nuestras emociones y cómo los pacientes que sufren de psoriasis, eccemas y otras dolencias similares relacionan la evolución de su enfermedad con su mundo emocional. La ansiedad, el estrés, los disgustos, tienden a agravar e, incluso, a desencadenar estos procesos y, por el contrario, la estabilidad emocional los mejora.

El contacto piel con piel entre la madre y su bebé.

Siempre y en todas las culturas, de manera ancestral, el colocar al bebé en contacto directo con la piel de la madre inmediatamente tras nacer ha sido una práctica natural. En gran medida, la supervivencia del bebé dependía de este contacto temprano. Pero en la medicina moderna, como consecuencia de la institucionalización que vivió la atención al parto en la segunda mitad del SXX, se protocolizó la separación del recién nacido de su madre para instalarlo junto con otros bebés.

Hoy en día esto ha cambiado radicalmente y el contacto precoz piel con piel entre la madre y su pequeño es el primer cuidado que recibe el bebé tras su nacimiento. Así, nada más nacer y antes incluso de cortar el cordón umbilical, se coloca al bebé sobre el cuerpo desnudo de su madre, sobre el pecho y el abdomen. Se le tapa con una toalla, se le pone un gorrito y se mantienen juntos así el mayor tiempo posible. Cuanto más, mejor. Este contacto piel con piel prolonga el bienestar y las sensaciones que el bebé sentía dentro del útero materno.

Los beneficios de esta práctica son muchos y muy profundos, tanto para el bebé como para la madre.

Beneficios para el bebé:

  • Regula su temperatura corporal, su frecuencia cardíaca y su respiración.
  • Inhibe la producción de las hormonas del estrés.
  • Regula su metabolismo y normaliza sus niveles de glucosa tras el parto.
  • Permite seguir escuchando el latido de la madre.
  • Favorece la lactancia materna y el buen agarre al pecho.
  • Favorece el vínculo entre la madre y su hijo pues este contacto inmediato tras el parto estimula aún más la producción de oxitocina por parte de la madre, la hormona del amor.
  • Favorece su desarrollo neurológico, psicológico y emocional.

Beneficios para la madre:

  • Favorece la involución uterina y previene así la hemorragia posparto.
  • Estimula la secreción del calostro, el primer alimento del bebé.
  • Reduce el estrés y disminuye el riesgo de depresión posparto.
  • Inspira el sentimiento de amor y el deseo de crianza.

Quiero rescatar un párrafo de este artículo sobre la importancia del tacto y de la ternura física en los recién nacidos, a raíz de las devastadoras tasas de mortalidad que se daban en los hospicios de huérfanos a finales del XIX y principios del XX:

Se descubrió que, para prosperar, el niño necesitaba que lo tomasen en brazos, lo pasearan, lo acariciaran, abrazaran y arrullaran, incluso aunque no se le amamantase. Son el contacto, los abrazos, las caricias, los cuidados lo que aquí se pretende resaltar, porque parece que, incluso en ausencia de poco más, son las experiencias tranquilizadoras básicas que el lactante debe disfrutar para sobrevivir de forma saludable. La privación de sensorial extrema en otros aspectos, como la luz y el sonido, pueden sobrellevarse, siempre y cuando se mantengan las experiencias sensoriales cutáneas.”

Y si el tacto, ser tocados y tocar, es fundamental para sobrevivir, qué no será para el desarrollo armonioso de nuestra inteligencia emocional y de todo nuestro mundo cognitivo.

Beneficios de tocarnos.

No hay más que ver los documentales de animales, cómo se relacionan los cachorros con sus madres y sus hermanos, para entender el lugar del contacto físico en el desarrollo de los seres vivos más evolucionados. Y nosotros, mientras vemos extasiados esos programas, vamos construyendo una sociedad cada vez más virtual en donde el contacto cada vez se da más a través de un soporte tecnológico.

Quiero señalaros solo tres beneficios concretos de tocarnos:

  • Las caricias, el contacto físico tierno, amistoso, produce una reducción de la producción de cortisol en el organismo, que es la hormona del estrés. Esto actúa mejorando nuestro estado emocional, nuestra homeostasis y fortalece nuestro sistema inmunológico.
  • Tocarnos nos ayuda a comunicarnos mejor. Se considera que el contacto físico genera un 78% más de eficacia en la transmisión de nuestras emociones hacia los demás. Tocarnos proporciona profundidad y verdad a nuestro mensaje.
  • Por eso mismo, tocarnos mejora la relación entre las personas. El contacto tierno y sereno construye puentes como pocas cosas. Esto se explica, desde la dimensión fisiológica de la realidad, al comprobar que el contacto físico se relaciona con la secreción de oxitocina, una de las hormonas relacionadas con la felicidad y el bienestar.

¿Qué es la hafefofobia?

La hafefofobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por el miedo irracional y desproporcionado a ser tocado y a tocar a otras personas.

Este miedo a ser tocado y tocar se considera una fobia cuando el pavor surge casi cada vez que se toca a la persona durante un periodo de más de seis meses, hasta el punto de acabar afectando a sus relaciones personales y a su vida profesional.

Es muy fácil de entender que en esta atmósfera, casi irrespirable, de miedo al contagio que se ha creado durante la pandemia del COVID-19, este tipo de fobia esté creciendo de forma muy llamativa.

Síntomas de la hafefofobia.

Las personas con hafefofobia sienten miedo y ansiedad inmediatos al ser tocados o tan solo ante la posibilidad de serlo. Este miedo puede manifestarse como crisis de pánico con angustia y toda una serie de síntomas físicos como sudoración, taquicardias, sofocos, ahogo, opresión en el pecho, mareos y desvanecimientos.

A pesar de que, incluso en ocasiones, pueden llegar a sentir y entender que se trate de un miedo irracional y exagerado, no pueden evitarlo y tenderán a huir de toda situación que suponga un riesgo de contacto con otras personas. De todas formas, lo más habitual es que estas personas no sean conscientes de su actitud y lo vivan como un comportamiento normal y ajustado a la realidad.

Este estado de ansiedad constante puede llevar a las personas afectadas de hafefobia a estados depresivos reaccionales.

Es más excepcional pero los niños también pueden manifestar esta fobia, más en estos momentos que estamos viviendo, y se manifestará con llantos y berrinches cuando alguien se les acerque, escondiéndose detrás de los padres o con reacciones de parálisis y terror. No se trata exactamente de esta fobia pero ya son varios los padres que me cuentan que sus hijos, niños muy pequeños, lloran o se asustan cuando ven a un extraño que se les acerca sin mascarilla.

Causas de la hafefofobia.

En ocasiones este tipo de rechazo a ser tocado puede tener origen en experiencias traumáticas vividas, generalmente en la infancia, en relación al contacto físico, como puede ser un abuso sexual u otro tipo de maltrato. También puede tener que ver con experiencias aprendidas al ver como personas del entorno afectivo rechazan el contacto físico.

Algunas personas con otros tipos de miedos y fobias, como la fobia a los gérmenes (misofobia) o el miedo a las multitudes (oclofobia) pueden desarrollar secundariamente un miedo irracional y desproporcionado a ser tocados. También personas con trastorno obsesivo compulsivo (TOC)  pueden sentirse especialmente incómodos al ser tocados, hasta el punto de llegar a desarrollar esta fobia.

Y también hay que tener en cuenta que algunos tipos de personalidad con tendencia a la ansiedad crónica o con dificultades en la comunicación y en la expresión de sus sentimientos, pueden ser más propensas a desarrollar trastornos fóbicos.

Es evidente que el estado de pánico colectivo al contagio que estamos viviendo durante esta pandemia está haciendo que muchas personas comiencen a sentir una ansiedad y un rechazo exagerado al contacto, incluso, a la cercanía de la gente sin relación con ninguna de las circunstancias personales que acabamos de señalar. Así, la persona puede entrar en un bucle en el que solo contemple los supuestos aspectos de riesgo del contacto físico y viva obsesionada ante el más mínimo síntoma físico tras cualquier contacto.

Además ocurre que cuanto más tiempo llevamos manteniendo una actitud concreta, más natural se nos hace mantenerla. Dicho de otro modo: cuanto menos tocamos, más nos cuesta tocar. Y puede llegar a pasar que actitudes normales y deseables hasta hace dos días, como besarnos, abrazarnos, estrecharnos la mano o tocar con ternura la cara de un ser querido, se transformen en gestos extraños que tengamos que volver a normalizar una vez pasadas las restricciones físicas a las que nos estamos viendo sometidos.

Si estas medidas ante la COVID-19 comienzan a relajarse en el corto plazo, lo esperable es que muchas personas que están desarrollando esta fobia puedan, poco a poco, volver a relacionarse de una forma más normalizada, aunque también es esperable pensar que en otras el miedo pueda quedar enquistado y requieran de ayuda profesional.

La Homeopatía en el tratamiento de la hafefofobia.

Teniendo en cuenta que, salvo en casos extremos, los psicofármacos no son un tratamiento de elección en este y en otros tipos de fobias, la combinación de la psicoterapia con los medicamentos homeopáticos puede resultar una opción más que interesante.

Cuáles son algunas de las ventajas de incluir la Homeopatía en la estrategia de tratamiento de estos pacientes:

  • Los medicamentos homeopáticos son seguros y no producen efecto de tolerancia ni adicción, con lo que podremos utilizar estos medicamentos el tiempo que sea necesario.
  • Podremos usarlos, por ese rango de seguridad al que hacía mención, en cualquier tipo de paciente; niños y adolescentes, mujeres embarazadas, personas polimedicadas y personas con enfermedades renales o hepáticas con dificultad para metabolizar otro tipo de medicamentos.
  • Los medicamentos homeopáticos pueden prescribirse junto con otros psicofármacos en el excepcional caso en que sea necesario.
  • La Homeopatía actúa modulando los estados emocionales y mejorando la capacidad de adaptación emocional de la persona, por lo que puede ser de gran ayuda en los procesos de crecimiento personal que se ponen en marcha en una psicoterapia.
  • El abordaje homeopático de la enfermedad y del sufrimiento siempre es individual y se centra en las particularidades de cada paciente, tanto en lo que respecta a quién es como persona como a lo que tiene que ver con la forma en la que está manifestando su dolencia.

Así, algunos de los medicamentos homeopáticos que podremos usar para ayudar a estas personas que sufren hafefofobia, y solo algunos a modo de ejemplo pues son muchos, podrían ser:

  • ARSENICUM ALBUM. Será un medicamento útil en personas muy pulcras y escrupulosas. Suelen ser muy controladoras y extremadamente ordenadas y organizadas.
  • ARGENTUM NITRICUM. Personas muy ansiosas y precipitadas con mucha tendencia a desarrollar fobias en general. Suelen llegar siempre con mucha antelación a cualquier cita y tienden a hacer muchas cosas a la vez, pasando de una a la siguiente sin terminar ninguna.
  • PHOSPHORUS. Este medicamento puede convenir a personas muy empáticas e influenciables. En un contexto de presión mediática e informativa como el que estamos viviendo, pueden llegar a dejarse absorber con cierta facilidad.
  • THUJA. Esta planta puede ayudar a personas con una marcada tendencia obsesiva, centradas en ellas mismas y en sus conflictos y dolencias.
  • GELSEMIUM. Este es un medicamento que usamos con frecuencia en un contexto de miedo y de ansiedad que paraliza, que bloquea a la persona.
  • ACONITUM. Medicamento homeopático utilizado clásicamente en las crisis de pánico.
  • IGNATIA. Este es uno de los medicamentos homeopáticos más utilizados para modular los estados de ansiedad que cursan con sensaciones de ahogo, de que se cierra la garganta, de nudo en el estómago,  de espasmos a distintos niveles del organismo. La persona suele sentir ganas de llorar pero no puede hacerlo.
  • MOSCHUS. Es un medicamento homeopático en crisis parecidas a las de Ignatia pero más intensas, con tendencia a los síncopes y a los desmayos.
  • LUESINUM. Útil en las personas obsesionadas con la limpieza que se lavan las manos constantemente.
  • AMBRA GRISEA. Personas extremadamente tímidas e impresionables por cualquier situación, emoción o acontecimiento fuera de lo habitual y conocido. Pueden tener tendencia a la agitación diurna y al insomnio nocturno.

Espero de todo corazón que pronto superemos este momento tan distópico que nos está tocando vivir y lo hagamos fortalecidos como sociedad.

Espero que todo lo perdido en estos largos meses nos haga conectar con lo imprescindible que son las pequeñas grandes cosas de la vida; tocarnos, besarnos, abrazarnos, querernos, cuidarnos.

Espero que todas las personas con cargos de responsabilidad, esas personas que deciden por y para nosotros, sean sensibles al tremendo sufrimiento social que estamos padeciendo.

Espero que todo lo vivido nos haga mejores personas.

#HomeopatíaSuma

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