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Gastroenteritis aguda y homeopatía. Cómo tratar las diarreas con homeopatía.

 

Por el Dr. Basauri

 

La gastroenteritis aguda (GEA) es un proceso inflamatorio digestivo que se manifiesta en forma de diarrea, deposiciones más blandas y habitualmente más numerosas de lo habitual, y puede acompañarse además de otros síntomas, principalmente vómitos, dolor abdominal y fiebre. En este post vamos a destacar el papel que puede jugar la homeopatía en el tratamiento de estos procesos.

 

¿Qué es una gastroenteritis aguda?

 

La gastroenteritis aguda es un proceso diarreico que suele durar entre 2 y 7 días y que, por lo general, tiende a resolverse espontáneamente. Para considerarla un proceso agudo ha de durar menos de 15 días. Si se prolonga a lo largo de semanas tendremos que pensar en la posibilidad de estar ante procesos crónicos del tipo colon irritable, enfermedad celíaca, enfermedad intestinal inflamatoria o, incluso, algún tipo de tumor.

La diarrea puede afectar tanto a pequeños como a adultos. En los niños es una de las enfermedades más frecuentes, siendo la segunda causa de mortalidad infantil a nivel mundial, aunque afortunadamente, en los países con cierto grado de desarrollo sociosanitario es absolutamente excepcional el riesgo de muerte en estos procesos infantiles.

Eso sí, como ya comentaba, es una de las enfermedades más frecuentes entre los niños. En Europa se estima una incidencia media anual de 0,5-2 episodios de diarreas por niño, en menores de 3 años. De hecho, es la segunda causa de visita a los servicios de urgencias, solo superada por los procesos respiratorios.  

 

Causas de la gastroenteritis aguda.

 

Son muchas y diferentes, en su origen y gravedad, las causas que pueden producir una diarrea. Entre las más frecuentes estarían incluidas las siguientes:

  • Virus. Sobre todo, en los niños, son la causa más frecuente. Rotavirus, norovirus y adenovirus son los responsables habituales, aunque también se ha asociado a estos cuadros gastroentéricos el actual virus causante del COVID-19.
  • Bacterias y parásitos. Este tipo de infecciones suelen estar relacionadas con el consumo de agua y alimentos contaminados y son muy frecuentes en personas que viajan a países con sistemas higienicosanitarios deficientes. Es lo que se conoce como “diarrea del viajero”. El E. Coli y la salmonella suelen ser dos de los gérmenes responsables de estos cuadros.
  • Infecciones no digestivas. También otros procesos, en principio, no digestivos pueden ocasionar diarreas en los pacientes como algunas infecciones respiratorias, la gripe u otras infecciones víricas, como el citado virus del COVID.
  • Alergias e intolerancias alimentarias. Posiblemente las más frecuentes sean la alergia a las proteínas de la leche y la intolerancia a la lactosa. La producción de la enzima que necesitamos para digerir la lactosa disminuye con la edad por lo que esta intolerancia es frecuente que aumente con la edad.
  • Medicamentos. Los antibióticos son los medicamentos que con mayor frecuencia provocan diarreas, al matar las bacterias causantes de la infección que se quiere tratar, pero también al hacerlo con las “bacterias buenas” que mantienen el equilibrio de nuestra flora intestinal, tan importante no solo para la salud digestiva sino para el estado general del organismo.
 

Otros medicamentos como los usados contra el cáncer, en la diabetes o los antiácidos también pueden producir gastroenteritis.

  • Edulcorantes artificiales. Algunos edulcorantes químicos, como el sorbitol o el manitol, pueden producir diarreas al ser productos que no se absorben y pueden irritar el intestino.
  • Enfermedades intestinales. El síndrome de colon irritable, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerativa, la enfermedad celíaca, la colitis microscópica y el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, pueden ser también la causa de cuadros diarreicos, aunque, en estos casos, suelen ser de tipo crónico o manifestarse a brotes.
  • Otras enfermedades. Diabetes, hipertiroidismo o algunos tumores, entre otros procesos, pueden incluir entre sus síntomas las diarreas.
 

Síntomas de la gastroenteritis aguda.

 

El síntoma central será siempre la diarrea, que no es otra cosa que la pérdida de consistencia de las heces hasta poder llegar a ser líquidas. El número de las deposiciones es variable, pero, por lo general, estará aumentado. También puede acompañarse de incontinencia y urgencia cuando la persona siente el deseo de defecar.

Otros signos y síntomas que pueden asociarse serían:

  • Dolor abdominal. Suele ser de tipo cólico, lo que se conoce como los retortijones.
  • Hinchazón abdominal. Puede ser doloroso o no al tacto.
  • Náuseas y vómitos.
  • Fiebre.
  • Mucosidad y sangre en las heces.
 

¿Puede tener complicaciones una gastroenteritis aguda?

 

La principal complicación de las diarreas agudas es la deshidratación que, si llega a ser extrema, puede comprometer la vida del paciente. Esto hay que tenerlo en cuenta fundamentalmente en el caso de los niños, las personas mayores y personas que tengan comprometido su sistema inmunológico por alguna circunstancia.

Los signos que pueden hacernos pensar en una deshidratación son:

  • Sed intensa.
  • Boca y piel seca. En los niños pequeños y en los bebés es interesante comprobar si su lengua está muy seca.
  • Orinar muy poco y con color muy oscuro. Pensar en que el bebé puede estar deshidratándose si no moja el pañal en tres horas.
  • Debilidad, fatiga, vértigos. En los niños pequeños la somnolencia, la agitación intensa o la irritabilidad pueden ser también signos de alarma.
  • Llorar sin lágrimas es otro de los signos de deshidratación en los más pequeños.

La sospecha de un estado de deshidratación en cualquier paciente es un motivo de consulta urgente con el médico. Otras situaciones que requieren consultar con el médico serán:

  • Vómitos que no cesan, pues pueden impedir la correcta hidratación del paciente.
  • Sangre roja en heces o un color muy oscuro de estas.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Diarrea que no remite ni mejora en más de dos días.
  • Fiebre alta mantenida.
 

¿Cómo prevenir las gastroenteritis agudas?

 

Como ya comentábamos, la mayoría de estas diarreas son de origen infeccioso, fundamentalmente vírico, así que la mejor prevención será una cuidada higiene de las manos y evitar compartir objetos con las personas que están sufriendo un cuadro agudo de este tipo.

En el caso de la “diarrea del viajero” es básico no consumir alimentos que no estén envasados o que estén crudos o poco cocinados. Si se va a comer fruta, pelarla uno mismo con las manos bien limpias. Sé que es muy tentador comer de todo cuando uno viaja por lugares diferentes y exóticos, pero, a veces en mi experiencia, las consecuencias no compensan.

 

Diagnóstico y tratamiento convencional. Alimentación durante la diarrea en bebés, niños y adultos.

 

El diagnóstico es básicamente clínico, observando los signos y síntomas del paciente pues la mayoría de los casos son de origen vírico. No obstante, por supuesto, habrá que descartar otras posibles causas valorando si la persona toma alguna medicación o si pudiera haber alguna otra enfermedad de fondo.

El tratamiento convencional se centra en mantener al paciente bien hidratado y con una dieta astringente mientras es el propio organismo el que va resolviendo el problema. Incluso, aunque la persona no coma apenas durante uno o dos días, mientras esté bien hidratada, podemos estar tranquilos.

Eso sí, debemos intentar que los líquidos que se ingieran estén algo dulces pues la cetosis que produce el ayuno puede aumentar la sensación de malestar y las náuseas y vómitos. Son recomendables los sueros orales que venden en las farmacias, que tienen la proporción justa de glucosa y minerales, pero hay que evitar las bebidas para deportistas pues suelen tener un exceso de azúcares que pueden llegar a agravar la diarrea. También pueden ser muy útiles los caldos de verduras.

En el caso de los lactantes, la leche materna está totalmente aconsejada. Lo ideal es darle al bebé tomas más cortas, pero más frecuentes. Esta es una buena regla en relación con la alimentación durante las diarreas; poca cantidad, pero más frecuente.

Los alimentos sólidos deben ser ligeros, de fácil digestión. Evitar los alimentos muy dulces, muy grasos y muy ricos en fibra, como las legumbres. Evitar también las frutas crudas muy jugosas y dulces y, sobre todo, los zumos. En cambio, las compotas sin azúcar sí son recomendables. También lo son las verduras suaves, tipo zanahoria o calabaza, el arroz, el mijo, algo de patata y el pescado blanco.

Salvo en los lactantes, es recomendable evitar los lácteos, aunque un poco de yogur o kéfir pueden ayudar a regenerar la flora intestinal y contribuir así a la curación.

La regla de oro, insisto, siempre será; buena hidratación y no forzar la ingesta de sólidos. Siempre mejor poca cantidad y más frecuencia.

Los antibióticos y los antiparasitarios solo estarían indicados en el caso de infecciones por este tipo de gérmenes, bacterias y parásitos.

 

 

La homeopatía en el tratamiento de las gastroenteritis agudas.

 

Ya dijimos que estas diarreas tienden a solucionarse por sí solos entre 2 y 7 días, es decir, que es el propio organismo con sus recursos el que tiene que hacerse cargo de la situación y la evolución del cuadro dependerá de sus capacidades. Por eso es tan importante contar con los medicamentos homeopáticos pues estos, precisamente, actúan estimulando los mecanismos naturales de curación del organismo.

Los bebés y los niños pequeños, las personas debilitadas, las personas muy mayores y las mujeres embarazadas son colectivos en los que tener especialmente en cuenta la opción terapéutica de la homeopatía. Los medicamentos homeopáticos son seguros y van a actuar mejorando la respuesta del paciente a lo largo de todo el proceso; mejoran los síntomas y acortan el periodo de resolución, además de minimizar complicaciones y largas convalecencias.

Otra de las características que definen el abordaje homeopático de la enfermedad es la individualización del tratamiento; tendremos diferentes medicamentos homeopáticos según las características del paciente y la forma en la que se manifieste su gastroenteritis.

Así, estos son algunos de los medicamentos homeopáticos más usados según algunas características particulares que pueden definir cada cuadro clínico.

 

GEA en las que domina la diarrea.

 

PODOPHYLLUM PELTATUM. Las diarreas son muy abundantes y expulsadas a chorro. Suelen acompañarse de dolores abdominales y cansancio. Las heces son líquidas y pueden ser mucosas.

ALOE SOCOTRINA. Son también líquidas y abundantes, acompañadas de abundantes gases. Lo más característico es que el paciente siente una gran inseguridad esfinteriana, de manera que la diarrea aparece en cuanto bebe, come o expulsa gases.

MAGNESIA PHOSPHORICA y COLOCYNTHIS. Dos grandes medicamentos homeopáticos en diarreas abundantes que provocan un dolor espasmódico que “dobla en dos” al paciente. También CUPRUM METALLICUM es un buen medicamento de diarreas con dolores calambroideos en el abdomen. En este caso, el paciente puede sentir los calambres en otras partes del cuerpo como las pantorrillas.

GAMBOGIA. Diarreas precedidas de ruidos y dolores abdominales. La diarrea es urgente, repentina y dolorosa y se emite en un chorro prolongado que alivia momentáneamente al paciente. Muy usado en adultos y mayores.

CHINA RUBRA. La diarrea, en este caso, es indolora, pero se acompaña de una sensación de cansancio intenso. El abdomen está muy hinchado y puede doler a la palpación. Es un gran medicamento de los estados de cansancio que pueden seguir a estos procesos diarreicos.

ARSENICUM ALBUM. La diarrea suele ser poco abundante pero muy irritante. El paciente, a pesar de no tener grandes diarreas, se encuentra muy afectado. Es muy característico que sienta dolores quemantes que mejoran con el calor.

CROTON TIGLIUM. Como en Arsenicum, la diarrea es muy irritante y puede excoriar la región anal. La diferencia es que las diarreas que responden a Croton son mucho más abundantes, expulsadas con fuerza (“en escopetazo”) y son provocadas ante la mínima ingesta de sólidos o líquidos.

 

GEA en las que dominan los vómitos.

 

NUX VOMICA y ANTIMONIUM CRUDUM. Suelen estar indicados en GEA después de excesos en la mesa.

IPECA. Los vómitos no calman las náuseas y el paciente presenta la lengua limpia y mucha salivación. Las deposiciones pueden acompañarse de sangre.

 

GEA con fiebre.

 

ACONITUM NAPELUS. Todos los síntomas aparecen de forma brutal e intensa y es frecuente que se den después de una exposición a un frío intenso, habitualmente seco. El paciente está congestionado, acalorado y agitado, pero no suda y tiene sed de bebidas frías. La fiebre es alta.

ARSENICUM ALBUM. Además de las características que ya comentamos de las diarreas de Arsenicum, también pueden acompañarse de fiebre. El paciente refiere sed de agua fría que vomita en cuanto la ha bebido.

DULCAMARA. Es un gran medicamento de diarreas después de exponerse a un frío húmedo. La diarrea es abundante y dolorosa. La fiebre en este caso no es tan alta como en Aconitum.

MERCURIUS SOLUBILIS. Diarrea, que puede ser sanguinolenta, con fiebre elevada. Se agrava por la noche y con el sudor que provoca la fiebre. Es muy característico que presente la lengua saburral (blanca), mal olor de aliento y mucha salivación.

VERATRUM ALBUM. La diarrea es profusa, febril, con dolores calambroideos y gran postración. El paciente puede llegar a encontrase en un estado que nos sugiera una rápida atención médica, pero no hay que esperar a llegar a este estado para utilizar el medicamento. De hecho, es uno de los más indicados en la “diarrea del viajero”.

 

GEA de los lactantes y niños pequeños.

 

CHAMOMILLA VULGARIS. Es uno de los medicamentos homeopáticos clásicos en el tratamiento de los procesos concomitantes a la dentición. La diarrea puede acompañarse de fiebre y el niño está muy irritable, caprichoso e inconsolable. Solo se calma si se le coge en brazos o si se le pasea y se le mece.

RHEUM OFFICINALE. Lo más característico es el olor ácido que desprende el niño. Es también uno de los medicamentos usados en las diarreas de la dentición.

MERCURIUS SOLUBILIS. La diarrea se acompaña, como ya veíamos, de mucha salivación; el niño se moja la ropa y la almohada al dormir. Suele apreciarse un olor muy fuerte del aliento y la lengua cargada. Es frecuente la fiebre que se agrava por la noche, con sudores que no mejoran al paciente.

MAGNESIA CARBONICA. La diarrea, al igual que el niño, desprenden un olor agrio, como ocurría en Rheum. Es un gran medicamento de diarreas por intolerancia a la leche.

Todos estos medicamentos homeopáticos, y algunos otros, podrán utilizarse individualmente o asociando varios de ellos, según el estado del paciente y las características de la diarrea. Podremos usarlos con seguridad en bebés, personas mayores polimedicadas y mujeres embarazadas. Además, se podrán igualmente combinar con otro tipo de medicamentos si fuera necesario.

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