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Testimonio de la Dra. María Fuentes Caballero

22 octubre 2019

Trabajo como médica desde desde hace más de 30 años, y antes de acabar la carrera de medicina –en el Clinic de Barcelona-, ya percibí que lo que yo andaba buscando como médica no coincidía del todo con lo que me ofrecían en la Facultad.

Me preguntaba sobre el sufrimiento del ser humano, el dolor físico y psíquico, el origen de las enfermedades, y su relación con el sentir, y el pensar, y el vivir. No podía concebir que casi todo estuviera basado en las infecciones, o en enfermedades de las que no comprendíamos el origen. Y que sólo tuviera como herramientas los fármacos y la cirugía. Veía algunas utilidades, pero también muchas limitaciones. Y poca coherencia. Es una larga historia. Así, en esa búsqueda, ya antes de acabar, tuve contacto con la medicina natural, los partos respetados , el nacimiento sin violencia de Leboyer, y la homeopatía. Y lo experimenté en Francia, y en contacto directo con hospitales, y con profesionales que utilizaban esas disciplinas. Y comprobé que muchas de las enfermedades que yo había aprendido como incurables, era posible aliviarlas, y curarlas. Sobre todo, fuí descubriendo que tan importante como eso, era el proceso, es decir, el acompañamiento que se hacía con cada persona: individual: respetuoso, profundo, integrando lo físico, lo psíquico, lo social, las creencias.

Se trataba de comprender a quién tenías delante, de qué sufría, qué hábitos impedían su curación y su alivio, qué actitudes le obstaculizaban vivir su vida con más alegría y equilibrio, qué recursos podía ofrecerse a cada quien. Y cada persona, a lo largo del proceso, aprendía a conocerse, comprenderse y cuidarse, al tiempo que se curaba o aliviaba. Y ese método estaba realmente en consonancia con lo que yo intuí en mi juventud sobre el modo de ejercer la medicina. Y así, me fui adentrando en la Medicina Natural, y más tarde, en la Homeopatía, de la mano de médic@s expert@s español@s e internacionales, desde la Escuela Sevillana-Mejicana de Homeopatía, en Sevilla, en el Colegio de Médicos. Lo bello, además, es que ese modo de comprender la salud y la enfermedad era coherente con el modo que había aprendido de acompañar a parir y a nacer: el mejor camino era siempre respetar el proceso, acompañarlo sin dañar, interviniendo lo menos posible. Siguiendo el camino de la Vix Medicatrix Natura.

Comprobé su eficacia ya en los primeros casos de niñ@s afectados por bronquitis crónicas, y casos de asma. Pude ver que se podía prescindir de antibióticos en más del 90% de las ocasiones, y de los corticoides, tan peligrosos para las criaturas y su crecimiento saludable. Me maravillé aún más, cuando ví que fiebres de 39 y 40 bajaban y desaparecían en pocas horas, sin poner en peligro a la criatura, ni a la lactancia, y así, fui adquiriendo confianza, mientras acompañaba procesos de adult@s y niñ@s. Tras estas décadas, y más de 4000 historias clínicas, puedo sentirme agradecida y admirada de la capacidad del ser humano de autoregularse, y curarse, y del poder de remedios como la homeopatía, que ha evitado decenas de intervenciones quirúrgicas, cientos de antibióticos, antitérmicos, antidepresivos, ansiolíticos, analgésicos.

Me ha sido muy útil en embarazos, partos, lactancias, con sus trastornos más frecuentes, y sin medicalizar. Ha evitado cesáreas, fórceps, episiotomías, antibióticos en mastitis, ha salvado cientos de lactancias maternas, y protegido la salud de madres y criaturas. Y ha ayudado a irse de este mundo tambien con mayor paz, menor dolor, y mayor confianza. Me ha ayudado a sacar a muchas mujeres de la dependencia farmacológica y del sufrimiento de fibromialgias, depresiones crónicas, infecciones ginecológicas recurrentes, y un largo etcetera, que justifica ampliamente que mantenga mi método holístico, y basado en el remedio homeopático. Además, cumple otra condición muy importante: el costo es accesible a la mayor parte de la población. Es muy barato! Y la dependencia médica es mínima. Y más allá de eso: hace que las personas desarrollen confianza y recursos que les permiten ser cada vez más autónom@s , responsables de su vida, su salud, y relacionen lo que padecen con su modo de vida, sus hábitos, y puedan plantearse mejorarlos, porque aprenden a conocerse a sí mismas, en salud y en enfermedad.

Casos vividos, hay cientos, pero tal vez uno de los más espectaculares fué un hombre de edad media, que venía con un proceso de más de dos años de dolor en el pene.

Había ido a toda clase de especialistas –tenía un alto nivel adquisitivo, y vivía en una gran ciudad. Sin ningún resultado. Su sufrimiento físico y psíquico era enorme. No soy uróloga ni andróloga, y por supuesto no tenía experiencia en casos así. Lo expliqué, para no crear falsas expectativas. Tras la primera consulta, de dos horas, y relacionar su dolencia con una experiencia muy traumática de su infancia con sus antepasados varones, y darle su remedio homeopático, el dolor despareció en unos días. Por supuesto, esa rapidez en casos tan crónicos no es por desgracia tan habitual como quisiéramos, pero confirmó el poder de la medicina bien hecha, y del remedio homeopático bien indicado. Y lo más importante: liberó a esa persona de un largo sufrimiento, sin salida aparente.

Otro caso, igualmente espectacular, un niño de 9 años, que llevaba varios años con una rinitis crónica que le impedía dormir, respirar bien, con obstrucción nasal crónica, siempre con pañuelo en mano, y tomaba casi de continuo, antibióticos durante años,y antihistamínicos, sin resultados. Siempre cansado, sin apenas energía para jugar al futbol, que era una de sus pasiones. Una primera consulta, de dos horas, indicaciones alimentarias adecuadas, remedios homeopáticos de fondo, y mes medio más tarde, estaba libre de todo síntoma. Tras un año, sigue perfectamente, sin ningún tratamiento. Por supuesto, a lo largo de estas décadas, he colaborado en múltiples ocasiones estrechamente con diferentes profesionales, y especialistas de salud, tanto de la alopatía, como otras disciplinas complementarias como osteopatía, psicoterapia. Cada un@ llega hasta donde llega, y completar el trabajo de un@s con otr@s, siempre va en beneficio de l@s usuari@s.

Hay una sola ciencia médica. Y múltiples métodos. Es un legado de la humanidad. Y todos los que demuestren utilidad, me interesan si pueden ayudar a disminuir el sufrimiento, aumentar la conciencia, curar, y/o ayudar a nacer vivir, y morir mejor.

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