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Homeopatía en las afecciones respiratorias crónicas: asma

Según advierte la OMS, el asma es una de las principales enfermedades no transmisibles (ENT), que afecta tanto a niños como a adultos, y la enfermedad respiratoria más prevalente del mundo.

Concretamente en España, el asma es una enfermedad bastante frecuente, que afecta a aproximadamente el 5% de la población adulta y al 10% de los niños. Curiosamente, 2 de cada 3 pacientes son mujeres.

Con la llegada del otoño, el cambio de clima y la proliferación de ácaros, los síntomas de ciertas enfermedades, como las alergias y el asma, se intensifican y muchas personas que padecen asma suelen tener una probabilidad más alta de sufrir un ataque, o exacerbación asmática, en dicha estación.

¿Qué es el asma?

Como nos cuenta el Dr. Alberto Sacristán en su post en Hablando de homeopatía, el asma es una enfermedad respiratoria crónica y heterogénea, en severidad y pronóstico, en cuanto que a cada persona le afecta y limita de un modo, y cuya condición puede variar a lo largo de la vida.

Esta enfermedad afecta directamente al funcionamiento de los pulmones al causar la inflamación de las vías respiratorias. Este estado de inflamación como base, sumado a otros factores como, por ejemplo, los ambientales, hace que se desencadene una hiperreactividad bronquial que ocasiona la obstrucción de las vías respiratorias de forma difusa y variable.

Es una enfermedad potencialmente mortal que puede afectar a cualquier grupo de edad, aunque con los tratamientos actuales, incluyendo los medicamentos homeopáticos, el control de la enfermedad suele ser muy eficaz.

Principales síntomas del asma

Los síntomas centrales de esta afección suelen ser:

  • El ruido o sibilancia al respirar, también denominado “pitidos”.
  • La disnea o sensación de falta de aire y dificultad para respirar, causada por la contracción de la musculatura debido a la inflamación. También se conoce como fatiga respiratoria.
  • Tos no productiva
  • Secreción de moco.

En el caso de los niños, existen otros signos a los que es importante prestar atención para identificar si el cuadro asmático está empeorando:

  • Dificultad para hablar.
  • Tos incesante.
  • Somnolencia
  • Retraimiento de la piel del cuello y las costillas al respirar
  • Azulamiento” en piel y especialmente en labios

La intensidad de todos los síntomas es variable y su aparición depende de factores desencadenantes que pueden ser de diversa naturaleza.

El mal control de la enfermedad, en pacientes que no reciben tratamiento o en los que el tratamiento no consigue un buen control de los síntomas, puede ser la causa de otras manifestaciones derivadas como trastornos del sueño, cansancio durante el día y dificultad para concentrarse.

Causas y desencadenantes del asma

Aunque no se sabe con certeza por qué solo ciertas personas padecen esta afección, existe una clara combinación de factores ambientales y predisposición personal, o como dicen desde Hablando de homeopatía:

“Nuestra constitución, nuestro terreno personal, condiciona nuestras tendencias patológicas que el entorno se encarga de activar”.

Algunos factores desencadenantes podrían ser los cambios en los hábitos alimentarios, con una dieta cada vez más rica en dulces, carnes y ultraprocesados, y la cada vez una mayor presencia de sustancias tóxicas y productos químicos en todos los ámbitos de nuestra vida. Una sociedad y una forma de vivir cada vez más estresante y competitiva podría ser otro factor a tener en cuenta.

Todos ellos parecen factores claramente relacionados con el aumento de la incidencia del asma en la población en general y, muy especialmente, en los niños puesto que sus sistemas de regulación biológicos son aún inmaduros y, por tanto, más susceptibles y reactivos que los de los adultos.

Existen situaciones bien definidas que pueden funcionar como desencadenantes de las crisis asmáticas en estos pacientes:

  • Resfriados e infecciones respiratorias.
  • Ejercicio físico
  • Cambios bruscos de temperatura y respirar aire frío
  • Exposición a sustancias a las que la persona pueda ser alérgica o sensible (pólenes, pelo de animales, polvo, hongos…), en el caso del asma alérgico.
  • Exposición a contaminantes, polución, humo, tabaco, conservantes alimentarios. Es lo que se conoce como asma ocupacional, vinculado al contacto con estas sustancias en el lugar de trabajo.
  • Consumo de determinados fármacos.
  • Estrés y situaciones emocionales intensas.

A su vez, existen otras situaciones que pueden aumentar la predisposición a desarrollar la enfermedad, como tener familiares directos con asma, sufrir ya algún tipo de alergia, tener sobrepeso o ser fumador.

Diagnóstico

El diagnóstico del asma, proceso predominantemente clínico, se basa principalmente en el interrogatorio médico y en la exploración física.

Una vez realizadas, se lleva a cabo una confirmación diagnóstica a través de la realización de una espirometría, una sencilla prueba que mide la capacidad y función pulmonar del paciente. Si éste obtiene un cociente FEV1/FVC inferior al percentil 5 en la prueba, se determinará que existe obstrucción pulmonar.

En raras ocasiones se solicitan más pruebas, en cuyo caso podrían ser radiografías, tomografías, test de metacolina o pruebas de provocación al frío o al ejercicio, entre otras. Para aquellos pacientes bajo sospecha de padecer asma a raíz de un cuadro alérgico, se realizarían pruebas de alergias, como un Prick Test o la medición en sangre de la IgE específica.

En el caso de los niños, el diagnóstico del asma es especialmente difícil ya que pueden presentar los mismos síntomas sin ser asmáticos, al no estar completamente desarrollados y tener los bronquios aún estrechos. Además, la espirometría es difícil de realizar con rigor en niños tan pequeños. Como consecuencia, muchos niños acaban siendo mal diagnosticados o quedan sin diagnosticar.

Tratamiento del asma

Si bien el asma aún no tiene cura, llevar a cabo un tratamiento adecuado de la afección puede ser de gran ayuda a la hora de controlar la enfermedad y evitar las posibles complicaciones.

Cuando se habla de un tratamiento eficaz del asma, que puede ser farmacológico o no, se refiere a un control y mantenimiento de la enfermedad, para limitar al máximo los síntomas y evitar que la enfermedad se agrave.

En ese sentido, según advierte la SEPAR  (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), uno de los problemas más importantes que enfrenta actualmente esta enfermedad es su mal control. El 90% de los pacientes con asma podrían estar controlados y, sin embargo, los estudios señalan que menos de un 30% de los pacientes lo están.

Es posible que las personas asmáticas deban utilizar un inhalador a diario, dependiendo de la frecuencia y de la intensidad de sus síntomas. En este sentido, existen dos tipos de medicamentos inhalados utilizados en el tratamiento del asma: los broncodilatadores, que ensanchan las vías respiratorias aliviando los síntomas, y los esteroides, para reducir la inflamación, así como el riesgo de ataques graves.

Tratamiento del asma con homeopatía

El tratamiento convencional del asma se centra en un tratamiento paliativo de los síntomas. Puesto que no existe un tratamiento convencional curativo, opciones eficaces y seguras como la Homeopatía pueden resultar de gran interés para estos pacientes, si cabe, especialmente en los más pequeños y en los pacientes con otras enfermedades añadidas.

El abordaje homeopático del paciente asmático contempla distintos niveles de acción, todos ellos complementarios según lo necesite cada caso:

Tratamiento del terreno del paciente

A la hora de tratar a estos pacientes, sobre todo cuando lo que queremos es mejorar el control de su enfermedad crónica y evitar las crisis y las recaídas, serán fundamentales los medicamentos homeopáticos adaptados a la naturaleza particular de cada paciente.

Su estructura física y su constitución, sus antecedentes personales y familiares, otras dolencias y enfermedades que la persona pueda estar sufriendo y aspectos tanto mentales, emocionales como comportamentales, son la base sobre la que apoyamos la prescripción de estos medicamentos, siempre de manera individualizada.

CALCAREA CARBONICA, LYCOPODIUM, SILICEA, LACHESIS o NATRUM MURIATICUM, son solo algunos de los medicamentos homeopáticos que podremos indicar en muchos de estos pacientes.

Tratamiento de las causas

Las causas, en el sentido de los posibles desencadenantes. Así, medicamentos homeopáticos desarrollados a partir de diferentes pólenes, de los ácaros o de otros alérgenos, serán de gran interés en los pacientes que sufran de un asma alérgico. BLATTA ORIENTALIS será también un medicamento homeopático de especial interés en estos pacientes alérgicos.

Otros medicamentos, como NATRUM SULFURICUM o DULCAMARA, ayudarán a los pacientes especialmente sensibles a la humedad y al frío.

La homeopatía también tiene en cuenta las situaciones emocionales como posibles desencadenantes y cuenta con buenos medicamentos para ayudar a estos pacientes. Entre los más usados podemos tener medicamentos como IGNATIA o STAPHYSAGRIA.

Otros medicamentos homeopáticos, como ECHINACEA, AVIAIRE o SILICEA, actuarán estimulando las defensas del paciente y funcionando como preventivos frente a los procesos infecciosos respiratorios que tanto pueden complicar la enfermedad.

Tratamiento de los síntomas

La homeopatía cuenta también con excelentes medicamentos para controlar los síntomas, cuando el paciente está haciendo una crisis.

Siempre habrá que tener en cuenta la forma particular en la que el paciente está manifestando estos síntomas para elegir el o los medicamentos más adecuados en cada caso.

Algunos de los medicamentos más usados, a modo de ejemplo, serían:

  • IPECA. La tos es espasmódica y mejora con el reposo y se agrava con el movimiento. Hay sibilancias y puede haber moco en el bronquio pero no es muy abundante y se acompaña de poca expectoración. La tos puede acompañarse de vómitos y es característico la sialorrea (exceso de salivación) con la lengua limpia.
  • ANTIMONIUM TARTARICUM. La tos también produce fatiga respiratoria en el paciente pero en este caso hay gran cantidad de moco en los bronquios con una expectoración difícil. El paciente puede estar abatido y cianótico (azulado), aunque no es necesario este extremo para indicar el medicamento.
  • ARSENICUM ALBUM. Gran medicamento de las crisis asmáticas que aparecen de madrugada, entre la una y las tres. El paciente se despierta con tos y disnea, muy angustiado y agitado. Se agrava con el frío y mejora con calor pero, aun así, buscará abrir la ventana.
  • LACHESIS MUTUS. Las crisis tienden a producirse bien al acostarse o al despertar por la mañana. La tos se  acompaña de intensa sensación de ahogo, como si no pudiera entrar el aire, y gran ansiedad. Suelen ser personas muy calurosas y congestivas, con un carácter fuerte y expansivo.
  • KALIUM CARBONICUM. Las crisis de los pacientes que necesitan este medicamento homeopático aparecen entre las 2 y las 4 de la madrugada. La tos y la fatiga obligan al paciente a incorporarse de la cama y mejora sentado con los codos apoyados en los muslos y el mentón en sus nudillos, la “posición del pensador”. A diferencia de los pacientes de Lachesis, estos de Kalium son extremadamente frioleros.

Todos estos medicamentos homeopáticos, y otros, que hemos nombrado en los diferentes niveles de acción de la homeopatía en estos pacientes, podrán combinarse entre sí y con otros medicamentos convencionales según lo necesite cada paciente.

Lo que sí sabemos, como señala el estudio EPI 3 realizado en Francia, es que los médicos que usan medicamentos homeopátios en su práctica clínica cotidiana tienen que usar la mitad de broncodilatadores, corticoides y antibióticos para tratar la patología respiratoria.

“El poder de la homeopatía es, individualmente, rico y diferente en el tratamiento del asma como alteración que se presenta en una enfermedad crónica, para reducir el estado inflamatorio y por tanto la hiperactividad de los bronquios y también para reforzar la respuesta inmunitaria del individuo.

Doctores Candida Berti y Edoardo Felisi

#HOMEOPATÍASUMA

Bibliografía

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