… Alguna vez, sin falta, todos iremos dispersándonos en la oscuridad del tiempo y desapareceremos.
Banana Yoshimoto

La Bronquiolitis

Cuando tienes a un niño de meses en Londres con bronquiolitis no queda otra que acudir directamente al hospital. Por eso, fuimos al University Hospital Lewisham1, empleando tres horas de nuestro tiempo londinense en ello.

Tras llegar a una sala de espera confortable con decoración infantil tuvimos que pasar por varias pruebas como si de una gimkana se tratase.

En primer lugar, una enfermera hace el triaje, y unos minutos después en la sala de espera, de pie, una persona que parece una médica ausculta al niño en brazos del padre y le explica que es preciso esperar. ¡No es muy urgente!

Los minutos se van acumulando. Se puede jugar, charlar, leer un poco… y tras más de dos horas de espera pasamos a una sala en la que nos reciben dos jóvenes con pijamas azules que se presentan como estudiantes. Realizan una detallada historia clínica a un paciente, que por su edad, no puede tener un historial muy largo, y se marchan. ¡Trabajo bien hecho!

Tras ellos, llega la médica junior enfundada en su pijama impoluto de diferente color, y tras un tiempo de revisión del historial y exploración física del niño2 propone su diagnóstico y tratamiento, bien argumentado, pero sin gran convicción.

Poco después, llega el médico senior, sonriente, seguro de sí mismo, sin bata ni pijama, con la identificación en la solapa y el estetoscopio al cuello, Nos saluda con cordialidad, y lo primero que hace es preguntar por nuestras dudas y el modo en que nos puede ayudar.

Tras cinco minutos de intercambio de información clínica y personal por ambas partes termina todo. Hay una propuesta de diagnóstico, tratamiento y seguimiento en un ambiente de cordialidad, confianza y de decisiones compartidas.

Ha sido asertivo, empático y cálido. No sabemos si habrá leído a Ronald Epstein2, Roger Neighbour3
, Francesc Borrell4 o Ian R McWhinney5, pero salimos del hospital sin la preocupación previa.

First aids with homeopathy and more

Tea concibió del amor de Hiperión y dio a luz al gran Helios y las brillantes Selene y Eos, que traen la luz a todos los mortales de esta tierra.
Hesiodo. Teogonía

Helios e Hiperión

Como la recomendación del pediatra tras el diagnóstico de bronquiolitis leve, fue no hacer nada, tras la explicación de que los tratamientos al uso tienen más efectos adversos que beneficiosos, nos fuimos a comer, el pequeño lo suyo, los adultos lo nuestro. Sabíamos que Hipócrates, y con él, la mayoría de los
3 médicos de familia estaríamos de acuerdo. Y con el estómago ya lleno, pensamos en buscar medicamentos homeopáticos en la ciudad.

La farmacia homeopática por excelencia en la ciudad de Londres, muy próxima a Covent Garden, se llama Helios Homeopathy6.

Helios, como la personificación del sol para los griegos; como la escultura de Luke Jerran7; o como el centro de terapias holísticas.

Allí nos dirigimos, y mientras estábamos esperando turno para adquirir Antimonium tartaricum, Ipeca y Calcarea carbonica, me sorprendió la presencia de un libro de uno de mis maestros. Allí estaba, junto a otros muchos, el texto de Manel Mateu Ratera. Se lo hice saber a la farmacéutica, y ella, me invita a
fotografiarlo para captar este instante de emoción.

El libro, First aids with Homeopathy8, me lleva directamente a los tiempos de estudio profundo; y cuando pienso en Manel, surge en mi mente el nombre de Hiperión, el que camina en lo alto, el que viene antes del sol, tanto por su afición a la montaña, como por su capacidad para adelantarse a lo que los demás queríamos pensar o hacer. Quizás pudiera haber sido su lema aquel propuesto por San Agustín fodere altius, o sea, el que profundiza más y más.

Manel, como un novísimo Hiperión, aquel nombre de la novela epistolar de Friedrich Hölderlein o de una luna de Saturno. Hiperión, el padre de Helios9.

Cuando pienso en el sol, surge en mi mente la imagen del Intihuatana10, en Machu Picchu, ese lugar mágico, en el que se ata o amarra el sol. Allí, quedó mi alma, prendida para siempre, el mismo lugar en el que habitan las enseñanzas del doctor Mateu11. Y allí, entendí que alguna vez, me tendría que ir dispersando en la oscuridad del tiempo para desaparecer.

Referencias:

1. https://www.nhs.uk/services/hospital/university-hospital-lewisham/RJ224

2. https://www.editorialkairos.com/catalogo/p/estar-presente

3. https://www.youtube.com/watch?v=rUQmDDSZ2iY

4. https://www.semfyc.es/images/EntrevistaClinica_Borrell_1726158291.pdf

5. https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-pdfS021265671200491X

6. https://www.helios.co.uk/

7. https://www.youtube.com/watch?v=ut9yY0gvPKg&t=11s

9. https://www.homeopathicbooks.com/product/first-aid-with-homeopathymanuel-mateu-i-ratera/

10. https://www.rbalibros.com/gredos/teogonia_7548

11. https://www.boletomachupicchu.com/intihuatana-machu-picchu/

12. https://www.homeopatiasuma.com/hablando-de-homeopatia/dr-manuelmateu-pionero-y-maestro-de-la-homeopatia

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4 Comments

  1. Lola Tremiño el 12 junio, 2026 a las 12:39 am

    Espléndido, como siempre!!!
    José Ignacio, eres un maestro!!!
    Toda mi admiración!!!
    Lola

  2. María Josefa Marco el 12 junio, 2026 a las 7:37 am

    Muchas gracias, por la historia que lleva consigo, varias enseñanzas y a cada cual más importantes…

  3. sol ruiz el 13 junio, 2026 a las 1:26 pm

    Magníficas reflexiones, querido José Ignacio.
    En efecto, la luz de Helios es sólo una linterna material y energética del Ser, por eso, cada jornada de nuestras vidas, se manifiesta en el amanecer y se esconde en el ocaso, para que descansemos materialmente, mientras permanecemos en este estado evolutivo de la alternancia, a lo largo del mismo proceso vital en el que aprendemos a descubrir y a disfrutar constantemente del alma y de la conciencia. Para que así, individualmente, experimentemos, practiquemos y podamos cada día y cada instante, como niñ@s que despiertan sorprendid@s, encontrar y ampliar los senderos íntimos y compartidos que nos llevan a la Casa Infinita, que, paradójicamente, ¡está dentro del Nosotr@s! , como el Nosotr@s forma parte del gran Todo, padre/madre/familia eterna, atravesando tiempos y espacios…, en lo que en realidad somos, nos movemos y existimos, aunque descubrirlo, enredad@s en la sombra constante de la caverna platónica de lo aparente, se convierta mecánicamente en un agotador rifirrafe con más pies que cabeza, y poca o nula sencillez de conciencias despiertas en la luz interior, o sea, en el Amor Infinito.
    Por fortuna, Helios, Selene y Eos, están también dentro del Nosotr@s individualizado, desde siempre. No hay que buscarlos fuera, sólo basta, sencilla y humildemente, como niñ@s, con abrirles la puerta constantemente accesible del Infinito y dejarles sentarse a la mesa de casa para compartir el menú que ell@s nos cocinan y nos ofrecen sin parar. Una verdadera delicia que tod@s podemos comer sin problemas digestivos ni adquisitivos, ni buscar recetas en plan Master Cheff.

    «El reino de los cielos está dentro del Nosotr@s/Vosotr@s», dice Jesús de Nazaret, nunca nos obliga ni nos fuerza a nada, porque su paciencia es tan infinita como su Amor. Ya lo dijo también Shakespeare: «Ser o no Ser, ésa es la cuestión». Es imposible Ser si no se ama y amar sino se Es.
    «Ama y haz lo que quieras» (Agustín de Hipona). En realidad todo depende de nuestra actitud y de nuestro despertar individual y colectivo, mucho más que de lo que nos sucede, inventamos o «soñamos», o sea, de quitarnos las cadenas para estrenar las alas….Dejar atrás las info-revoluciones históricas, tóxicas, heredadas y repetidas en plan socio/ritual, para descubrir, por fin, la auténtica Evolución de nuestra especie. La plenitud de lo humilde y la felicidad profunda de lo inagotable, más allá de tiempos, espacios, fijaciones y circunstancias.

    Muchas gracias, una vez más, hermano y maestro, José Ignacio, por esta invitación homeopática al banquete sin fronteras de la sorofraternidad universal.

  4. sol ruiz el 20 junio, 2026 a las 8:48 pm

    Querido José Ignacio, hace varios días te envié un comentario a este post, pero no ha llegado a su destino, tal vez falló algo al enviarlo. Quiero agradecer tus comentarios y el detalle de compartirlos como un testimonio de vocación, inspiración, alma y conciencia, ingredientes imprescindibles para que la Medicina, que es parte inseparable de la vida, haga efecto en la humanidad.
    Un abrazo enorme como siempre, maestro, hermano y amigo!

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