¿Qué medicamento/s homeopático/s encajarían mejor con la situación actual de la homeopatía después de los acontecimientos más recientes (el informe de Sanidad 2026) y los de los últimos años?

¿Y para la reacción que hemos tenido los propios homeópatas?

Este es el juego, por así decirlo, que vamos a presentar en este post.

Antecedentes

En homeopatía podemos imaginar qué medicamentos podrían adecuarse mejor con tal o cual personaje de una película o de una novela (o de la vida real). Es un método pedagógico, didáctico y entretenido que muchas veces he usado en mis clases y seminarios. Y la verdad es que es realmente sorprendente comprobar como estos personajes de ficción, construidos por grandes escritores, se ajustan de manera tan certera a arquetipos homeopáticos con una admirable correspondencia entre sus características físicas y emocionales.

Esta línea es la que sigue, por ejemplo, Catherine Coulter en sus conocidos “Portraits of Homoeopathic Medicines” con los que tanto disfruté en su día. Ahí están escritores tan inmensos como Dostoyevsky, Jane Austen, Proust,  Chéjov, Dickens… junto a nuestros Natrums, Calcareas, Pulsatillas, etc.

Yo mismo hice un estudio del personaje de Catherine Earnshaw de  “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë y Tuberculinum y son realmente impactantes las similitudes.

Hahnemann

Algunos autores han tenido el “atrevimiento” de jugar a este juego con el mismo Hahnemann, el fundador de la homeopatía.

Así, la misma Catherine le adjudica Sulphur, Grandgeorge Lachesis o Platina, Scholten Rubidium, Lamothe China, Sankaran China.

A mí me gusta particularmente China por aquello de que si en el universo todo está conectado, qué mejor y más gracioso que la primera sustancia experimentada en homeopatía no lo fuera por casualidad sino porque era también la que mejor encajaría con algunos de los rasgos de su principal impulsor.

Homeopatía

Pero una cosa es hablar de personas y personajes y otra de algo más abstracto como la homeopatía y su situación (aunque especular con los medicamentos que podrían haber convenido a Hahnemann ya nos pueden ser útil.)

En este sentido, voy a seguir al Dr. Jan Scholten que es al primero que se lo oí.

No es este el lugar para explicar su metodología, un tanto heterodoxa, sino que simplemente comentaré algunas de sus reflexiones.

Ytrium metallicum

El elemento Ytrium metallicum de la serie Argentum (ideas, creatividad, especial, científico, portavoz, etc) y Estadio 3 (explorar, investigar, no oficial, duda, etc) es el primer medicamento que comenta en su libro Homeopatía y Elementos.

La idea es clara: también la homeopatía explora sus capacidades creativas, duda, se esconde, no es oficial, investiga, intenta, susceptible a las críticas.

Brunia Laevis

Sin embargo, es a esta planta a la que quiero referirme y cuya foto encabeza este post.

Brunia Laevis es una planta que crece principalmente en Sudáfrica en zonas de suelo pobre y arenoso. Es muy resistente y adaptada a la escasez y a los frecuentes incendios de la zona. Podríamos decir que es una superviviente extrema a las condiciones duras del entorno.

Recuerdo la impresión que me causó la primera vez que vi su foto, con esas inflorescencias redondeadas tan características y tan similares a los gránulos homeopáticos.

Como medicamento, Brunia es muy desconocida en homeopatía.

En el análisis del reino vegetal de Scholten, su “matrícula” como le gustaba decir al Dr. Mateu, es 666.21.13

Brunhilda

Scholten hace  un paralelismo de la homeopatía con la situación del personaje Brunhilda von Shaft, la mujer de Django, en la película “Django desencadenado”  (Django Unchained) de Quentin Tarantino.

O con Natascha Kampusch, el dramático caso real de la chica secuestrada en un zulo en Austria desde los 10 años hasta que pudo fugarse, 8 años después.

En ambos casos se trata de mujeres esclavizadas, cautivas, esperando ser liberadas.

En este sentido, la homeopatía también estaría incomprendida y cautiva en un  paradigma materialista.

Y añade Scholten, “una forma extrema es como una mujer esclavizada, paralizada por el miedo. Es una situación en la que uno está encerrado, sin poder escapar, sintiéndose desamparado, sometido a esta situación. Una situación de obligaciones sociales, violencia estructural con una actitud pasiva, aceptando la situación por miedo a las consecuencias, combinada con actos impulsivos de huida. Tímida por miedo, adaptándose y renunciando a la personalidad, a la individualidad, con actos precipitados. Hay ira y peleas, pero uno se retrae por miedo a las consecuencias”.

Maltrato

Así pues, parece que estuviésemos ante una situación de maltrato, una persona pasiva, sometida, con miedo y actos impulsivos de huida.

En personas maltratadas se dan varios tipos de reacciones:

  • Lucha, confronta, discute, se defiende…
  • Complacencia: seguir comportándose de modo correcto, más o menos dócil, de manera que el maltratador no aumente su castigo.
  • Parálisis: bloqueo, desconexión, disociación (como si no le afectara), pasividad…
  • Huida, al escapar parece que el problema deja de existir.

En un análisis superficial parece una cuestión de buenos y malos (y un poco lo es, claro). Desde un punto de vista algo más profundo hay que ser consciente de que toda víctima pide un verdugo y todo verdugo pide una victima. Esto hace que haya muchas probabilidades de que tales situaciones se repitan. En efecto, una víctima huye de una situación de maltrato y al cabo del tiempo se ve involucrada, no sabe cómo ni por qué, en otra (distintos actores, misma situación). Esto, desgraciadamente, es bastante frecuente.

Está muy claro que, por encima de todo (ya sea que hagamos análisis superficiales o profundos), lo primero siempre será hacer lo que sea para salvaguardar la vida de la persona maltratada y, después, todo lo demás.

Dicho lo cual, en mi opinión, solo hay una forma de superar de manera profunda el maltrato y evitar que se repita: poder mirar a los ojos al maltratador y mostrarle que ya no tienes miedo.

Llegar a eso por el método que sea. Así de simple. Esa es para mí la verdadera curación de todo maltrato.

Pregunta final

Hago pues una pregunta a mis colegas homeópatas teniendo en cuenta el título del post.

Tú a una persona maltratada ¿qué le recomiendas? ¿qué reacción estás alentando?

Muchas gracias y estaré atento a vuestros comentarios.

Bibliografía

  • Catherine R. Coulter, Portraits of Homoeopathic Medicines, Psychophysical Analyses of Selected Constitutional Types, 2 vol, North Atlantic Books, Berkeley, California, 1986
  • Jan Scholten, Homeopatía y Elementos, Stichting Alonnissos, Utrecht, The Netherlands, 2008
  • Jan Scholten, Wonderful Plants, Stichting Alonnissos, The Netherlands, 2015

Si te ha gustado ¡compártelo!

4 Comments

  1. sol ruiz el 20 junio, 2026 a las 8:28 pm

    Magnífico ejercicio de discernimiento compartido, querido Gonzalo. La ciencia sólo tiene sentido y auténtico valor cuando la conciencia y el compromiso del Nosotr@s nos despierta por dentro, nos une, nos inspira y nos transforma al mismo tiempo, que nos saca de las rutinas históricas e histéricas asumidas como «normalidad» repetidora de los mismos hábitos milenarios, mentales, personales, sociales, conductuales, ideológicos y religiosos (en su latín original, el verbo «religare» significa «atar dos veces») disfrazados durante siglos y siglos, en la comedia interminable y nada divina de una supervivencia dormida alrededor de un sueño patológico basado en la egolatría infantil e inmadura, que potencia un mundo de locos dividido entre involución y revoluciones. De Evolución nada de nada.

    Ese caos presentado como «lo normal», nutre y se refuerza el «sistem in failure» que hemos terminado por considerar la única vía rentable de supervivencia, de «saberes» y manipulares, de miseria y de insoportable repetición del curso vital.

    Precisamente la Homeopatía aporta a nuestra especie la posibilidad de un despertar imprescindible para que la Evolución de nuestra especie salga de ese infierno temporal e infraconsciente que ella misma se ha ido inventando milenio tras milenio, tan «religiosamente», a lo largo del tiempo y adaptándolo a todos los formatos pseudo culturales imaginables. ¿De qué puede servir de verdad, curarse de las enfermedades, si las enfermedades son el sistema de vida (¿?) terrestre, cultural, religioso, ideológico, económico, negociante, político y social?

    Precisamente la Homeopatía nos da la clave del cambio vital en todo el proceso evolutivo; no hay que destrozar lo que nos perjudica, ni combatir lo que nos fastidia, nos enferma o nos lleva la contraria, propiciando el constante estado de enfrentamiento personal y colectivo, en conflictos, luchas, guerras, genocidios, sino asumir los procesos de causas y efectos, aprendiendo de nuestros errores, aplicando dosis mínimas homeopáticas en todos los sentidos, para que nuestro organismo físico, químico, energético, emocional, mental y espiritual reaccione y fabrique por sí mismo la verdadera salud.
    En ese estado, todo se recoloca, y se comprende que la enfermedad, la sanación y la inmunidad, también somos nosotr@s. «Conócete a ti mismo», ya recomendaba Hipócrates, homeopáticamente, hace más de dos mil años. Nuestra vida más sana, lúcida y consciente es una homeopatía asumida no sólo como un tratamiento, sino como el camino y el sistema que nos rescata, nos despierta y nos ayuda a liberarnos del infierno/purgatorio/manicomio en el que llevamos milenios dando vueltas como asn@s atad@s a la noria vital de un planeta de quita y pon, sin descubrir , en el proceso, que el agua verdadera no está en el pozo de las rutinas y los rebuznos, porque la llevamos dentro desde que nacemos hasta que nos vamos…Y de ese proceso depende el sentido de nuestras vidas, nuestra salud, nuestro equilibrio y nuestra felicidad.

    Muchísimas gracias, querido Gonzalo, por todo el bien y el conocimiento que nos aportas y que nos aportan todos y todas l@s ángel@s homeópatas que te acompañan en este mundo y en este blog.

    Un abrazo infinito!

    • Gonzalo Fernandez el 23 junio, 2026 a las 3:30 pm

      Muchas gracias, Sol, por tus reflexiones y tus buenos deseos
      Un abrazo!

  2. Guillermo Basauri el 22 junio, 2026 a las 4:00 pm

    Querido amigo; excelente reflexión.
    A tu pregunta, yo te diré no lo que aconsejo a mis pacientes sino lo que me aplico a mí mismo: nunca, nunca, nunca responsabilizar a nada ni a nadie de mi sufrimiento. Si comprendes que solo tú eres el responsable de tu vida, todo se simplifica extraordinariamente. A mí me lo parece.
    Un abrazo y a ver de qué manera podemos salir de ese lugar de víctimas en el que tanto tiempo llevamos.

    • Gonzalo Fernandez el 23 junio, 2026 a las 3:34 pm

      Me ha encantado tu comentario, querido Guillermo, y me uno a tu esperanza de recolocarnos en otra posición mucho más madura.
      Un fuerte abrazo!

Deja un comentario





Suscríbete a Homeopatía Suma

Recibe en tu email todas las novedades de la web

Al rellenar este formulario, aceptas la política de privacidad de la ANH y nos otorgas tu consentimiento expreso, libre e inequívoco para incorporar tus datos a nuestra base de datos y enviarte noticias, links e imágenes mediante email. En cumplimiento de la ley 34/2002, de 11 de julio de Servicios de Sociedad de la Información y de Correo Electrónico (LSSI), te informamos que tu dirección de correo será incluida en un fichero automatizado, utilizado para el envío de información sobre salud y homeopatía. La ANH garantiza un uso limitado de los datos a los fines descritos, y se compromete a respetar los derechos recogidos en el Reglamento escribiendo un mail a informacion@homeopatiasuma.com.