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El síndrome de la boca ardiente y su tratamiento con Homeopatía.

Por el Dr. Basauri

El síndrome de boca ardiente se describe como una sensación de ardor continuo en la boca, generalmente, de origen desconocido y con un tratamiento convencional complejo y, en muchas ocasiones, muy poco satisfactorio. En este sentido, mi experiencia con la Homeopatía es muy positiva y resulta de gran interés contemplar el lugar que los medicamentos homeopáticos pueden ocupar en la estrategia de tratamiento de estas personas.

 

¿Qué es el síndrome de boca ardiente?

Lo primero a resaltar es que este síndrome puede afectar a cualquier persona en cualquier rango de edad, aunque es muy infrecuente en menores de 30 años. Las mujeres se ven afectadas mucho más que los varones, siendo mujeres entre los 50 y 70 años la población más afectada por este síndrome. Se estima que puede llegar a tener una prevalencia muy variable, de entre el 5% – 20% de la población general.

La glosodinia, como también se denomina al síndrome de boca ardiente, se manifiesta como una molestia urente, quemante, en la cavidad oral en personas que no muestran en la mucosa de su boca ninguna irritación, inflamación o lesión ulcerosa o de otro tipo que justifique esta sintomatología.

Como vemos, la boca ardiente es un síndrome frecuente que, si bien no suele revestir gravedad, suele tener un importante impacto en la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

 

Causas de la boca ardiente.

En la mayoría de los casos la causa es desconocida, es decir, no se puede relacionar las sensaciones que la persona describe con ninguna enfermedad ni con lesiones que el paciente pudiera mostrar en su boca.

En algunos casos, los menos, sí podemos evidenciar alguna causa que esté detrás de esas molestias; es lo que se denomina síndrome de boca ardiente secundario. Entre las dolencias más frecuentes que pueden causar este síndrome tenemos la boca seca, infecciones por hongos, el liquen plano, algunos medicamentos, alergias alimentarias, la fibromialgia, procesos tumorales, enfermedades autoinmunes, reflujo gastroesofágico, la lengua geográfica, carencias nutricionales, hipotiroidismo o diabetes, entre las más frecuentes.

Además, malos hábitos de limpieza como cepillarse excesivamente la lengua, usar en exceso pastas dentales abrasivas o enjuagues bucales pueden contribuir a la aparición de estos síntomas, así como el tabaquismo, el consumo excesivo de picantes, bebidas ácidas, alcohol y la costumbre de ingerir los alimentos muy calientes.

Por último, se considera que el origen emocional está presente en cerca de la mitad de estos pacientes. Así, es frecuente que muchas personas relacionen el comienzo de sus síntomas con algún acontecimiento traumático o estresante de su vida. Periodos de ansiedad y/o depresión suelen igualmente relacionarse con el comienzo del síndrome de boca ardiente.

 

Síntomas.

El síntoma que define a la boca ardiente es la sensación de quemadura, ardor o dolor urente que afecta fundamentalmente a la lengua, aunque también puede afectar a otras partes de la boca como los labios, encías, paladar, garganta o, incluso, a toda la boca en general.

Junto con esta esta sensación de ardor pueden aparecer otros síntomas acompañantes como:

  • Sequedad de boca.
  • Labios agrietados.
  • Picor, hormigueo y sensación de pastosidad o entumecimiento de la boca.
  • Alteración del gusto con sensaciones de sabor metálico o amargo en la boca.
  • Pérdida del gusto.

Además, toda esta sintomatología puede ocasionar en las personas que la sufren complicaciones en su vida cotidiana como problemas de sueño, dificultad para comer y problemas emocionales del tipo ansioso-depresivo.

La manifestación de todas estas sensaciones puede ser muy variable; de ser transitoria y limitada en el tiempo a poder cronificarse y durar años. Además los síntomas pueden también variar a lo largo del día, siendo más intensos en unos momentos que en otros.

 

Diagnóstico del síndrome de boca ardiente.

No existe ninguna prueba que diagnostique la glosodinia primaria, la más frecuente y de causa desconocida. Su diagnóstico pasará por preguntar al paciente sus sensaciones y, a partir de aquí, realizar todas las exploraciones y pruebas necesarias para descartar cualquier enfermedad que pueda estar detrás de su sintomatología.

Es muy importante hacer una historia clínica exhaustiva en la que se recojan sus hábitos de higiene y de alimentación. En este sentido, tendremos especial interés en preguntar sobre su momento vital y sobre posibles circunstancias emocionales que puedan estar relacionadas con el comienzo de sus molestias.

 

Tratamiento convencional.

Por supuesto; cuando la boca ardiente sea secundaria a una dolencia de fondo, el tratamiento estará encaminado a aliviar esa patología.

En el resto de las ocasiones, cuando estemos ante un síndrome de boca ardiente de origen desconocido, que es lo más frecuente, los tratamientos farmacológicos convencionales son muy controvertidos por sus escasos efectos en muchos pacientes y por sus potenciales efectos secundarios.

Entre los más utilizados están los colutorios a base de lodocaina (una anestésico) o capsicina, entre otras sustancias, medicamentos anticonvulsivantes, ansiolíticos, antidepresivos y antipsicóticos.

En los pacientes con un claro factor psicógeno serán de gran interés las técnicas de psicoterapia, tanto para manejar el dolor crónico y la ansiedad que conlleva como para abordar las posibles causas emocionales desencadenantes de toda su sintomatología.

 

¿Qué podemos hacer para prevenir y mejorar los síntomas de la boca ardiente?

Estas son algunas medidas que cualquier persona puede hacer para prevenir, si aún nunca a sufrido de boca ardiente, o para aliviar sus síntomas:

  • Estar bien hidratado.
  • Evitar bebidas carbonatadas, alimentos ácidos, conservantes y colorantes.
  • Evitar los alimentos muy calientes y los picantes.
  • Evitar el consumo de excesivo de café y alcohol. Por supuesto, no fumar.
  • Usar pastas dentales suaves y evitar los enjuagues bucales, salvo prescripción profesional.
  • Intentar reducir el estrés todo lo que nos sea posible.
 

Posibilidades de la Homeopatía en el tratamiento del síndrome de boca ardiente.

Con todo lo dicho, los medicamentos homeopáticos pueden ser una gran opción de tratamiento para estas personas que sufren de boca ardiente a condición de individualizar, de ajustar el tratamiento a las características de cada paciente.

Para ello tendremos en cuenta:

  • El terreno de cada persona. Como decía Hipócrates: “Es mucho más importante saber qué persona tiene la enfermedad que qué enfermedad tiene la persona”.

Así, para conocer la naturaleza particular de cada paciente el médico homeópata debe hacer una exploración y un interrogatorio profundo en los que recoja tanto los aspectos físicos y biológicos de la persona como su mundo emocional y comportamental.

Enfermedades que haya sufrido o que esté padeciendo en ese momento, qué tal funciona y si tiene algún problema a cualquier nivel de su organismo (digestivo, respiratorio, circulatorio…), antecedentes familiares, hábitos de vida, cómo es su estructura física, cómo es su carácter y cómo se ve a sí mismo, cuáles son sus aficiones, sus pasiones, incluso si es más caluroso o friolero, qué alimentos le sientan mejor y peor, si es “más de dulces o de salados”, si suele tener sed o qué tal duerme y cuáles son sus hábitos de sueño. Estos y otros aspectos de cada persona nos ayudarán a conocer el medicamento de terreno de cada paciente.

En mi experiencia, medicamentos como SULFUR, PHOSPHORUS, NUX VOMICA, NATRUM MURIATICUM, SEPIA o LACHESIS suelen relacionarse con este tipo de pacientes y serán de gran ayuda a la hora de buscar su equilibrio general.

  • La forma particular de manifestar los síntomas. Como ya comentábamos, una de las características más destacadas de este síndrome es la variabilidad en la forma de manifestarse sus síntomas y esto es algo fundamental en el abordaje homeopático de cualquier dolencia.

El ardor es el síntoma principal pero esta quemazón puede acompañarse de otras sensaciones como un mal sabor de boca, picor, hormigueo, pérdida del gusto. Y también puede acompañarse de otros signos objetivos como la sequedad de boca y labios o los brotes de herpes de repetición.

En este sentido, es muy importante las circunstancias de mejoría y agravación de cada paciente. Si están mejor o peor por la noche o por el día, si les alivia el comer y que tipo de alimentos, cómo responden los síntomas a los cambios emocionales, a los cambios estacionales, al tiempo atmosférico o a cualquier situación que la persona identifique con cambios en la forma de manifestar sus síntomas.

En esta categoría de medicamentos podría destacar a CAPSICUM con su sensación característica de ardor en las mucosas, especialmente la de la boca, ARSENICUM ALBUM con su agravación nocturna y sus dolores y sensaciones ardorosas que, paradójicamente, mejoran con el calor, BRYONIA y NATRUM MURIATICUM con su tendencia a la sequedad de mucosas, MERCURIUS SOLUBILIS con su boca mercurial y su sabor metálico o IGNATIA que clásicamente mejorará de todos sus males con la distracción. Son solo algunos ejemplos para ilustrar la capacidad de individualización que la Homeopatía nos aporta.

  • El impacto emocional y las complicaciones. Ocurre que en muchas ocasiones los pacientes llegan a nuestras consultas después de mucho tiempo de sufrir su boca ardiente con un estado emocional muy afectado y con alteraciones añadidas como los trastornos del sueño.

IGNATIA, COFFEA, ARGENTUM NITRICUM, PHOSPHORICUM ACIDUM, GELSEMIUM son, entre otros, algunos de los medicamentos que con frecuencia podremos utilizar para modular los estados de ansiedad, depresión e insomnio que pueden llegar a sufrir estos pacientes.

  • El desencadenante de los síntomas. Aunque lo he dejado para el final, sin duda es un aspecto fundamental a la hora del abordaje homeopático. Ya comentábamos que muchos pacientes van a referir y a relacionar el comienzo de sus síntomas con alguna situación vital determinada, normalmente traumática, triste o estresante.

En Homeopatía contamos con medicamentos que pueden ayudarnos a superar determinadas situaciones y experiencias que han podido marcarnos y que no estamos pudiendo resolver hasta el punto de llegar a somatizarlas, como puede ser el caso de muchos pacientes con el síndrome de la boca ardiente.

IGNATIA, NATRUM MURIATICUM o PHOSPHORICUM ACIDUM en el contexto de pérdidas y duelos, STAPHYSAGRIA en las personas que sienten haber sido tratadas injustamente, incluso vejadas y humilladas, ACONITUM tras una situación de miedo intenso, LACHESIS o PULSATILLA tras sentirse abandonadas, NUX VOMICA para las situaciones de sobrecarga profesional extrema o PSORINUM cuando la persona refiere que comenzó con su ardor tras una enfermedad de la que le costó muchísimo salir, son algunos ejemplos que ilustran perfectamente este aspecto etiológico del abordaje homeopático.

El médico experto en Homeopatía decidirá el medicamento o los medicamentos homeopáticos que cada persona necesitará en virtud de todos estos aspectos que definen a la persona y a su manera particular de manifestar la dolencia. Además, los medicamentos homeopáticos se podrán combinar con cualquier otro medicamento o tratamiento que se considere necesario.

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